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ABRAHAM: ¿EL PRIMER MONOTEÍSTA?

ABRAHAM: ¿EL PRIMER MONOTEÍSTA?

 

 Master. Adolfo Roitman

Director del museo de los rollos del mar muerto Israel

Fragmento

 

 

Según la narración bíblica, Dios se le reveló al patriarca Abraham

por primera vez en la tierra de Jarán (una región ubicada en el noroeste

de Mesopotamia) diciéndole:

Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa

de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande

y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición. Bendeciré

a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se

bendecirán todos los linajes de la tierra» (Gn 12,1-3).

Y sin formular preguntas o demostrar oposición alguna, Abraham

obedeció estrictamente la orden divina y se puso en camino hacia el destino

señalado (vv. 4-5).

El texto resulta sumamente intrigante. ¿Por qué la elección de Abraham?

¿Por qué su obediencia y silencio? ¿Acaso Abraham ya habría tenido

conciencia de la existencia de Dios antes de la revelación en Jarán?

Probablemente las preguntas sean algo sorprendentes, dada la creencia

ampliamente difundida entre los creyentes, según la cual el patriarca

Abraham habría sido el primer hombre en haber reconocido la existencia

de un Dios único. Y ello habría sucedido, según esta misma idea, en su

tierra natal: Ur de los Caldeos (ciudad situada en la Baja Mesopotamia).

Sin embargo, una lectura rápida de la narrativa bíblica nos revela

que dichas tradiciones sobre los orígenes de Abraham no aparecen en el

texto tradicional del Génesis. Más allá de brindarnos cierta información

sobre la familia de Abraham (Gn 11,27-32), la narrativa bíblica no alude

en ningún lugar al descubrimiento de la fe monoteísta por parte del

patriarca, como así tampoco a su lucha contra los idólatras o a los sufrimientos

sufridos debido a su creencia revolucionaria.

1

Abraham:

¿el padre del monoteísmo?

El padre de Israel aparece ciertamente delineado en su ciclo de relatos

(Gn 11,27–25,11) como un hombre de fe (ver especialmente el

relato sobre el sacrificio de Isaac [Gn 22]), pero en ningún lugar se hace

expresa alusión al «descubrimiento de la fe monoteísta» durante su estancia

en Ur 1. Por el contrario, la narrativa presupone que Adán y Noé

habrían creído también en la existencia de un solo Dios mucho antes de

la aparición de Abraham.

Asimismo, el libro del Génesis no se refiere en ninguna parte al

politeísmo de la sociedad circundante. Esa tradición, que los lectores la

presuponen en el relato, aparece mencionada por primera vez en otra

obra de la colección bíblica (el libro de Josué): «Josué dijo a todo el pueblo:

“Esto dice Yahveh el Dios de Israel: Al otro lado del río habitaban

antaño vuestros padres, Téraj, padre de Abraham y de Najor, y servían a

otros dioses”» (24,2).

Y si así son las cosas, entonces cabe preguntarse: ¿cuándo se originaron

dichas tradiciones extracanónicas o apócrifas sobre los orígenes de

Abraham?

ABRAHAM EN LA LITERATURA JUDÍA GRECORROMANA

Es muy díficil establecer a ciencia cierta el momento de origen de

dichas leyendas. Algunos han sugerido que ellas ya habrían existido en

tiempos bíblicos, pero que por alguna razón habrían sido olvidadas o silenciadas

2. Sea como fuere la cosa, lo único cierto es que dichas historias

aparecen por primera vez mencionadas de manera expresa en fuentes

literarias de la época grecorromana (siglos II a.C.-I d.C.). Por

ejemplo, en el libro de los Jubileos se alude a dicha tradición afirmando

que «el niño comenzó a conocer el error de la tierra, cómo todos erraban

tras esculturas y abominación [...] y se separó de su padre para no

adorar ídolos con él. Comenzó a orar al Creador de todo, para que lo

18 Figuras bíblicas

1 Esta tradición, sin embargo, aparece ciertamente en el Nuevo Testamento, en

el discurso de Esteban antes de su lapidación: «... Hermanos y padres, escuchad, El

Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia,

antes de que se estableciese en Jarán y le dijo: Sal de tu tierra...» (Hch 7,2-3).

2 Sobre este tema, ver el artículo de ZAKOVITCH, «El Éxodo de Ur».

salvase del error de los hombres y no le tocase en suerte errar tras impureza

y abominación» (11,16-17) 3.

Otro testimonio antiguo en este sentido se encuentra en el libro de Judit,

al poner en boca del general amonita Ajior la siguiente tradición sobre

los orígenes de Israel: «Este pueblo desciende de los caldeos. Al principio

se fueron a residir a Mesopotamia, porque no quisieron seguir a los dioses

de sus padres, que vivían en Caldea. Se apartaron del camino de sus padres

y adoraron al Dios del cielo, al Dios que habían reconocido...» (5,6-8) 4.

Una tradición en este mismo espíritu puede hallarse también en los

escritos del historiador judío Flavio Josefo, cuando presentaba al patriarca

Abraham como un «filósofo griego» que ya en Ur de los Caldeos habría

inferido la existencia del Dios único a partir de los fenómenos cósmicos:

Era un hombre muy inteligente, entendía todas las cosas y sabía

convencer a los que lo escuchaban, y no se equivocaba en sus opiniones.

Por eso comenzó a concebir una idea más elevada de la virtud que los demás

hombres, y resolvió cambiar la noción que en aquel entonces tenían

acerca de Dios: porque él fue el primero en declarar que hay un solo

Dios, creador del universo; y que si los demás seres contribuían en algo

a la felicidad de los hombres, lo hacían en virtud del papel que tenían señalado

por disposición divina y no por su propio poder. Estas opiniones

le fueron inspiradas por los fenómenos naturales que observaba en la tierra

y en el mar, como también en el sol, la luna y los demás cuerpos celestes.

Si estos cuerpos –decía– tuvieran poder propio, cuidarían de cumplir

ordenadamente sus movimientos; faltándoles ese poder, es indudable

que colaboran en nuestro beneficio no por su propia capacidad sino como

subordinados del que los manda y a quien debemos ofrecer nuestras

honras y nuestro agradecimiento (Antigüedades Judías I, vii, 1) 5.

Abraham: ¿el padre del monoteísmo? 19

3 Según presupone el anónimo autor del libro de Jubileos, la idolatría se habría

originado unas generaciones antes del nacimiento de Abraham, en época de Ur, hijo

de Kesed: «Se fabricaron estatuas de fundición, y adoraba cada uno a sus ídolos metálicos.

Comenzaron a hacer esculturas e imágenes impuras, y los malos espíritus los

ayudaban induciéndoles a cometer pecado e impureza» (11,4).

4 El nombre de Abraham no es mencionado en la fuente, pero es claro que se

alude a su persona. Para más detalles sobre esta fuente algo olvidada, ver ROITMAN,

«Las tradiciones sobre Abraham».

5 Sobre el razonamiento de Abraham a partir de los astros, ver también Apocalipsis

de Abraham 7,6-10. Para un paralelo en el Corán, ver Sura 6, 74-79. Sobre Abraham

«el filósofo griego» en Josefo, ver FELDMAN, «Abraham»

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