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Liu Xiaobo, Nobel de la Paz 2010

Liu Xiaobo, Nobel de la Paz 2010


Una pequeño pedazo de la historia de Liu Xiaobo, Nobel de la Paz 2010, que el azar me permitió rescatar cuando él estaba preso después de Tiananmen. Se los comparto ahora, como un pequeño homenaje al escritor y disidente chino que acaba de morir:
"Liu Xiaobo: 'Niños, no se sacrifiquen así'."
Adriana Malvido
A fines de mayo de 1989 el azar me llevó a Hong Kong. Cuando llegué a mi habitación en el décimo piso de un hotel me asomé por la ventana y vi la manifestación más grande en la historia del lugar: un millón de jóvenes marchaban en apoyo al movimiento de los estudiantes chinos en la Plaza Tiananmen.
Al día siguiente estaba por subirme al ferry que me trasladaría de la isla a la península de Kowloon cuando me topé en el puerto con un grupo de ciudadanos que repartían volantes y pancartas. Todavía gobernada por los británicos, gente de Hong Kong se unía al clamor de los estudiantes de Pekín por una democratización pacífica en China. “Somos los mismos”, decían. Ya no tomé el ferry. Y aquella entrevista con los líderes del Grupo Hong Kong, me permitió recibir documentación, testimonios desde las cárceles chinas y desde el exilio, grabaciones traducidas, historias personales y colectivas…
Por ellos supe de Liu Xiaobo, que un día antes de la entrada de las tropas a Pekín, se mantenía en huelga de hambre junto con Zhou Duo, Gau Xin y Hou Dejian. Los tres prestigiados profesores y el músico emitían la declaración: Movimiento por la Democracia, contra cualquier forma de violencia y a favor del diálogo con el gobierno hacia la libertad y los derechos humanos.
En la madrugada del 4 de junio de 1989, por el Boulevard de la Paz Eterna la sangre de la represión ya fluía a ríos, según testimonio de Chai Ling, comando en jefe de Tiananmen que logró enviar una grabación a Hong Kong. Amenazados, los estudiantes en la Plaza se tomaron de la mano y cantaban Los descendientes del dragón cuando Xiaobo dijo: “Niños, no se sacrifiquen así” y junto a los otros tres líderes se dirigió a negociar con los soldados para que dejaran a la gente retirarse de ahí; así salvaron cientos de vidas antes de que los ejecutores abrieran fuego.
A sus 33 años, Xiaobo fue encarcelado 20 meses y luego pasó tres años en un campo de “reeducación por el trabajo” donde se casó con la poeta Liu Xia. Volvió a prisión en 2008 por la redacción y difusión por Internet de la Carta 08 que, inspirada en el manifiesto de Václav Havel que originó la revolución de terciopelo en Checoslovaquia, reunió más de 20 mil firmas.
Liu Xiaobo, Nobel de la Paz 2010, no pudo recoger su premio porque el gobierno chino lo impidió. Él, a distancia, se lo dedicó a los mártires de Tiananmen, según informó Liu Xia antes de ser incomunicada. El Grupo HK, que súbitamente dejó los envíos antes de que la isla se reintegrara a China en 1997, debe estar recordándolo, como todos los chinos silenciados. Porque si la ética se antepone a los intereses comerciales y el mundo deja atrás la disimulación, la muerte del escritor disidente, el 13 de julio pasado, podría remover los sueños de democracia y libertad por los que tantos años luchó el gran Xiaobo.

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