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Gerardo Romano en "Un judío común y corriente"

Gerardo Romano en "Un judío común y corriente"

A pedido de quienes no podían leer bien el post publicado en estilo foto del Semanario Hebreo ahí va el artículo copiado de un documento word.
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El poder de la palabra

Gerardo Romano en "Un judío común y corriente"
Prof. Rita Vinocur

Es osado comentar una obra de teatro cuando no se tiene el profesionalismo de un crítico de teatro. Y más aún cuando ya se han leído comentarios muy favorables de dicha obra, pero siento que no debo dejar pasar algunas discrepancias.

Todos tenemos derecho a expresar lo que sentimos aunque sea diferente a una avasallante mayoría. Y desde ese lugar, desde la humildad expresaré algunos pensamientos sobre la obra que interpretó Gerardo Romano en " Un judío común y corriente".

Vi a un teatro ponerse de pie a aplaudir al final de la obra y ni me paré, ni aplaudí.
Fueron unas pocas frases pero suficientes y muy contundentes para dejarme herida.

Tal vez ya llegara predispuesta puesto que había leído en estas mismas páginas del Semanario Hebreo a Romano una semana antes de ver la obra, referirse a la misma y luego mencionar al "Holocausto argentino. Y sin disminuir el inmenso dolor de quienes pasaron la dictadura argentina, ni ninguna dictadura, su opresión la tortura, la pérdida, el dolor, me pareció una banalización de la Shoá. Porque nada es igual a nada y mucho menos a la Shoá.
Puede haber puntos de contacto, obviamente, pero referirse al Holocausto argentino me pareció ya demasiado.

No tiene discusión lo impecable de la actuación de Romano, su desenvoltura escénica e histrionismo y la forma en la que se expresan las contradicciones de nosotros los judíos.
Eso es impresionante. Tiene puntos muy altos pero no es eso a lo que me estoy refiriendo.

Lo que me chocó es la utilización de ciertas palabras que quedan en el inconsciente, porque atención con las palabras... las palabras tienen poder...
Habló de la "Shoah business" como ironía, sí... ironizando, pero sin dejar en claro que es un término equivocado, doloroso y ofensivo.

Cuando se refiere a que no aprendimos nada de la Shoá, lo dice luego que menciona varias veces al tema de la política exterior israelí, la conquista de territorios y es como si dicha política fuera similar a lo que ocurrió en la Shoá; no lo dice claramente pero anda sobrevolando en el aire. Así lo sentí yo y confieso que me indigna que alguien empiece a pensar que tiene un punto de conexión.
Con razón varios actores no aceptaron interpretarlo... a cierta altura de la vida no interpretarán algo con lo que estén netamente en contra.

Respeto el gusto de tanta gente por esta obra. Pero yo tengo todo el derecho del mundo a expresar que tiene frases que son para lograr un golpe de efecto en el espectador; y lo logran pero son muy hirientes y me disgustan cada vez más a medida que pasan los días y se me asientan los pensamientos.

Y cuando interpreta a un alemán no judío y se refiere a la culpa que tienen los alemanes y que por eso culpan a los judíos por Auschwitz ya fue demasiado para mí.
Me imaginaba a mi madre Ana Benkel de Vinocur (Z"L) sobreviviente de Auschwitz escuchando eso! No importa si es una alegoría, no importa que no fue una negación, y no importa la razón, se escucha que se culpa a los judíos por Auschwitz...


Esas palabras me lastimaron. Aunque tuvieran otras connotaciones.
A mí me hirieron porque las palabras quedan en el alma, las palabras tienen poder.

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