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El gobierno de Israel generó un tsunami en el pueblo judío

El gobierno de Israel generó un tsunami en el pueblo judío
 

David Raij

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Hablemos claro
Por David Raij

El gobierno de Israel generó un tsunami en el pueblo judío con dos decisiones: la suspensión del acuerdo del Kotel y la promoción de una ley que otorgue monopolio religioso al Rabinato de Israel. Que el gobierno de Israel haya claudicado frente a posturas extremas, es un problema de Am Israel.

Alcanza con leer las enérgicas declaraciones de las instituciones techo del judaísmo mundial, y ninguna de esas instituciones representa a una corriente religiosa.

El efecto en Uruguay
El monopolio del Rabinato de Israel tiene un efecto directo en nuestra vida judía en Uruguay. En la última década, con más rabinos shlijim, colonizó Montevideo la lucha ideológica, económica y de poder en el establishment religioso israelí.
Los presupuestos del Estado de Israel y las instituciones nacionales, que financia todo el pueblo, son volcados mayormente para promover una única visión del judaísmo. Algunas instituciones traen a los rabinos shlijim, dejan que decidan, crean el conflicto entre nosotros y luego se van.

La discusión es por poder
La discusión no es solo entre ortodoxos y no ortodoxos.
Las conversiones de rabinos ortodoxos independientes en Israel y en el mundo, hoy día no son reconocidas por el Rabinato oficial y, si prospera la ley propuesta, no serían reconocidas por el Estado.

El Rabino Daniel Dolinsky nos recordaba la enseñanza de Pirkei Avot: existen disputas como las de Koraj (que se rebela en el desierto) con Moshé (que son solo por el poder) y las de los maestros Hilel y Shamai que son las enseñanzas que llegan a nuestros días con ambas opiniones. Nunca callamos a la voz minoritaria.

Lo que sucede en Israel nos afecta aquí y hoy
Algunos rabinos israelíes le dicen a nuestros hijos en Montevideo que solo las conversiones realizadas por el Rabinato de Israel son “verdaderas”. Las conversiones realizadas por TODAS las comunidades son válidas para el Estado de Israel, aunque el Rabinato ultra-ortodoxo no las reconozca.

También los engañan diciendo que solo los casamientos realizados por la ortodoxia son válidos en Israel, sabiendo que la ley del Estado y las decisiones de la Suprema Corte de Justicia obligan al Ministerio del Interior a registrar TODOS los casamientos realizados en el exterior, aunque no sean reconocidos por el Rabinato ultra-ortodoxo.
Los judíos israelíes votan con su rebeldía. El 25% de los casamientos registrados por el Ministerio del Interior en Israel se realizan en el exterior. Evitan al Rabinato Oficial del estado y realizan su jupá con oficiantes o rabinos que les son significativos.

Y esto nos afecta aquí y hoy en Montevideo. No deberíamos trasladar discusiones políticas de Israel a nuestra comunidad y presentarlas como verdades absolutas que deslegitimizan a parte del pueblo. Cuando se deslegitima a algunos rabinos o algunas de las comunidades, se desprestigia a todos.

Con acciones como la de suspender el acuerdo del Kotel y de la nueva ley de conversiones se transforma al gobierno de Israel en uno secuestrado por sectarios a los que no les importa el Klal Israel y de esta forma se aísla de la mayoría del pueblo judío en Israel y en la diáspora.
Koraj, tenía poder y quería más. Los partidos ultras tienen poder y quieren poder absoluto sobre temas que le competen a todo el pueblo judío y que impactan más allá de las fronteras de Israel.

El futuro
El judaísmo es tan importante que no lo podemos dejar sólo en manos de los rabinos y los gobernantes. Es un tema de todos y en Israel ya salieron a las calles a protestar. La calidad de una democracia se mide en función de cómo trata a las minorías, y no según la cantidad de votos que tiene un colectivo para negociar sus derechos. Ben Gurión no precisaba los votos de la ortodoxia para gobernar, y sin embargo promovió leyes para respetar la pluralidad religiosa y atender la sensibilidad de esa minoría.

Me hago eco de muchas voces que exigen que el gobierno de Israel nos dé un ejemplo. Un Israel en donde todas las expresiones judías tengan su lugar por igual para crecer y para crear, para educar y también para celebrar. Un Israel del cual podamos seguir enorgulleciéndonos y que sea fuente de luz.

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