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Psiconeuroinmunoendocrinología

Psiconeuroinmunoendocrinología

 (PNIE)

Selec. Alin

Margarita Dubourdieu, soy psicóloga e hice la Maestría en la

Universidad Favaloro de Psiconeuroinmunoendocrinología,

en Buenos Aires.

Lo hice buscando respuestas a algo que intuía en

la clínica. Viví muchos años en el exterior, soy uruguaya

pero volví hace unos 13 años, y a partir de una

experiencia personal —el padre de mis hijos tuvo un

cáncer de pulmón, metástasis de cerebro en estadio

4, le habían dado dos meses de vida y hoy vive—,

empecé a observar cómo incidían los síntomas en el

estado anímico. Todos habíamos visto que parecía

que se moría, que se quedaba ahí, con los accesos de

tos, le subía la temperatura, y yo agarraba el teléfono,

hablaba con el médico que le daba esperanzas, se

levantaba, bajaba la temperatura, disminuían los síntomas.

Empecé a ver todo eso, cosas que intuitivamente

en ese momento sentía. Esto fue hace muchos años,

en el año 88, en ese momento era maestra de jardín

de infantes, no había hecho la carrera de psicología,

había hecho algún curso porque siempre me interesó

con relación a mi práctica con los niños, y en ese

momento hice la carrera de psicología en Argentina.

Me tocó vivir esa experiencia y empecé a ver las relaciones

de la mente con el cuerpo y cosas que intuía,

por ejemplo si alguien hizo una enfermedad

oncológica, le bajó tanto la inmunidad esta enfermedad,

y uno le dice “te quedan dos meses de vida”, ve

a sus niños de 3 y 9 años, obviamente se va a deprimir,

se va a angustiar, entonces las pocas defensas se

le van a ir más abajo. Eso lo empecé a pensar antes

de conocer todo esto, que era muy importante cómo

se posiciona uno frente a la enfermedad, la esperanza,

esas cosas un poco intuitivas, hacer cosas que a

uno le hicieran bien, y se curó de un cáncer que

estadísticamente no era curable, lleva más de 20 años.

A raíz de eso terminé mi carrera de psicología en

Argentina, me vine a vivir a Uruguay y presenté un

proyecto en el Hospital de Clínicas que coordino

desde hace 15 años; coordino el abordaje

psicoterapéutico desde este enfoque con los pacientes

oncológicos, y hay pasantes que están haciendo

el posgrado que están trabajando conmigo en el hospital,

trabajamos con los pacientes en un abordaje

individual y también tenemos grupos de abordaje para

los pacientes y los familiares. Es el abordaje de una

enfermedad que tiene un predominio de síntomas en

el cuerpo, como es la enfermedad oncológica; desde

el año 95 estoy llevando adelante este proyecto en el

Hospital de Clínicas.

Pero paralelamente entré a trabajar en la Policlínica

Psicoanalítica de la Unión, donde se trabaja con todo

tipo de situaciones, adolescentes, familias, niños, y

también en la Sala de Psiquiatría del Hospital Maciel.

Yo había trabajado ya en Argentina en sala en salud

mental.

Entonces pude ver las dos cosas: por un lado pacientes

que tenían un predominio de síntomas en el

cuerpo, en los que estaba totalmente implicada la

parte anímica y la parte emocional y había una exacerbación

de los síntomas según cómo funcionara la

parte anímica. En una investigación que hicimos en

180 pacientes, los 180, el 100%, previo al diagnóstico

de su enfermedad venían en los cinco años anteriores

con situaciones de distrés crónico, de vivir

insatisfechos o no contentos, con impotencia en cuanto

a sus recursos, se sentían como atrapados en situaciones

sin salida. El 100% de los pacientes. Eso

hace que el sistema nervioso libere sustancias que

bajan la efectividad en el plano de los linfocitos. Eso

desde el punto de vista de una enfermedad con un

predominio de síntomas en el cuerpo.

Pero en la Sala de Psiquiatría pude ver pacientes

que tenían un predominio de síntomas en el plano

psíquico, en los que el cuerpo estaba también completamente

afectado. En una depresión es clarísimo:

la postura corporal, los trastornos alimentarios y del

sueño, cambia el eje hormonal, cambia el sistema inmune.

Quiere decir que en ambas patologías, en estas y

en muchas más, en todas las que tienen predominio

de síntomas en el cuerpo y en todas las que tienen

predominio de síntomas en la psiquis o en lo social,

las otras áreas están implicadas. Entonces, eso que

uno observa en la clínica y en la vida de uno mismo,

uno siente “estoy triste, y encima me agarro una alergia”,

no es casualidad, es porque estamos liberando

sustancias con nuestro estado de tristeza, con nuestro

estado de angustia, con nuestro estado de estrés,

que producen eso que observamos.

Eso me llevó a buscar respuestas en esta maestría

en la Universidad Favaloro, y realmente pude comprender

cómo funcionan estas conexiones cuerpomente

que les voy a trasmitir ahora. Después lo traje

a Uruguay y empezamos con seminarios en la Universidad

Católica, después se armó el diploma de

posgrado y ahora estamos con un posgrado de especialización

al que llamamos Integración en Salud

Psiconeuroinmunoendocrinología, del que ya está

saliendo la segunda generación, que está dirigido a

médicos y psicólogos. Generalmente vienen 20 médicos

de distintas especialidades, y un poquitito más

de psicólogos, este año tenemos 25. Es interesante

porque llegan psicólogos provenientes de distintas

corrientes de la psicología, pero que hoy adhieren a

una concepción integrativa. Y lo mismo en la medicina,

el endocrinólogo, el gastroenterólogo, el pediatra,

el inmunólogo hoy ven que no pueden seguir

enfocados en su casillero sin ver cómo inciden otras

cosas en eso que observan.

Tratamos de difundir también en la Universidad

de la República a través del curso de posgrado que

hemos armado con colegas de SUPNIE —yo estoy

como docente invitada—, en la Asociación […], en la

Universidad Claeh de Punta del Este, en distintos lugares.

En el año 2002 tuvimos las dos primeras

egresadas, una médica cardióloga y yo, entonces organizamos

la Sociedad Uruguaya de Psiconeuroinmunoendocrinología

(SUPNIE), que reúne a médicos

y a psicoterapeutas, e hicimos la primera jornada científica,

que iba a ser en un lugar pequeño —pensamos

que nadie conocía nada de todo esto—, pero nos

llevamos la gran sorpresa de que vinieron más de

100 personas, y tuvimos que cambiar el lugar. Ahora

llegamos a 300 en el último congreso, porque esto

responde a una necesidad de todos nosotros, una

necesidad que está en la clínica, donde vemos que

tenemos que empezar a integrar otros conocimientos,

otras comprensiones, para tener más eficacia

terapéutica y para comprender mejor la complejidad

del ser humano, que tiene integradas en sí mismo

todas las dimensiones. Entonces si vemos solo

una parte, nos estamos perdiendo elementos que nos

pueden ayudar a comprender mejor cómo funcionan

las cosas. Por eso en nuestra primera jornada, que

era para 30 personas, llegamos a 100, y ahora a 300,

y esto sigue in crescendo porque responde a una

necesidad y a algo que todos venimos observando.

Les voy a contar en qué consiste. Siempre, cuando

uno va a abordar un fenómeno, cualquier cosa

que uno observe en la naturaleza, pero con más razón

si uno quiere comprender a un paciente que llega

a la consulta, ya sea que llegue con una alteración

que se manifieste más en el cuerpo, en la mente o en

lo social, lo hace desde un marco conceptual, desde

un marco de comprensión, tenemos un marco de

referencia para entender las cosas y explicarlas, tenemos

hipótesis. El marco referencial desde el cual

vamos a entender los procesos de salud y de enfermedad,

el marco referencial de la psiconeuroinmunoendocrinología

(PNIE) integra cuatro marcos

referenciales desde los cuales tratamos de entender

los fenómenos.

Uno es el paradigma de la complejidad, que postula

Edgar Morin —que estuvo en nuestro país hace

unos años invitado por la embajada británica, en la

Facultad de Derecho—. Morin incursionó en todas

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