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Nacionalismos visto por Fromm, Vattimo y Schopenhauer. Y el conflicto de dos pueblos

Nacionalismos visto por Fromm, Vattimo y Schopenhauer. Y el conflicto de dos pueblos

Mauricio Zieleniec

 

Mientras que Schopenhauer comenta que del   absurdo de nuestra naturaleza, surgen tres aspectos principales: ambición, orgullo y la vanidad. Sobre las segunda y tercera, el filósofo dice: “el orgullo es la firme convicción que ya poseemos nuestra valía”- es decir que sentimos que valemos por nuestra propia construcción, esfuerzo, sabiduría, actuación, etc.

Mientras que con la vanidad sucedo lo contrario, es el deseo de despertar en los demás ese deseo de reconocimiento, que a menudo se llegue a equidistar con nosotros. Quizás sea igualar hacia abajo.

Mientras el orgullo surge desde lo interior de uno mismo, la vanidad viene de afuera, de forma indirecta. Dicho orgullo que Schopenhauer no lo ve como algo negativo, sino al contrario, dice que el mismo: “tiene sus raíces en la convicción, se hallaría igual que todo conocimiento fuera de nuestro arbitrio”. Y el mayor enemigo pasa a ser “la vanidad “que lo acompañan los aplausos de los demás sin fundamentos.

Pero nuestro filósofo comenta: “la especie más baja de orgullo es la vanidad nacional, ella sustenta la carencia de cualquier individualidad de las que pudiese sentirse orgulloso, puesto de ser así no recurriría a aferrarse a formas que tienen que compartir con millones de otras personas” Quien posee valores  o cualidades personales marca las diferencias posibles de un colectivo, de los errores posibles de su propia nación. Y dice: “cualquier tarugo miserable que no tiene nada en el mundo de lo que sentirse orgulloso, se aferra al último recurso: vanagloriándose de la nación a la que casualmente pertenece.

Naturalmente, la exacerbación de nacionalismos o identidades, donde se convierten casi en fundamentalismos, están rodeando muchos lugares de la geografía atrás y de la historia.

Vattimo decía complementando estos criterios que “el pensamiento débil” es aquel que se afirma en grandes baluartes ideológicos, o de creencias, mientras que el pensamiento “fuerte” es el que no teme la pluralidad de las interpretaciones y la interrogante como método. Este paralelismo de alguna forma se una a Eric Fromm, cuando en Miedo a la Libertad comenta que el Hombre se enfrenta a ser libre y elegir, pero elegir contra el pensamiento dominante, es un desafío sin igual, puesto pasa uno a ser el diferente, el raro de lo social, y para eso la influencia humana en lo social, hace mayormente que la elección sea acompañada del entorno de la ideología dominante.

Si pudiésemos sacar conclusiones en nuestro presente, como identidad judía, por un lado en todas sus vertientes históricas y políticas, comprenderíamos mejor los procesos electorales en Israel.

Como el fanatismo musulmán y la imposibilidad de disidentes entre los palestinos ...

Si pudiésemos verlo desde lo progresista desde la vieja URSS, pasando por Cuba, Venezuela- por otro lado- el imperio americano y la actual vigencia del imperio creciente de China que nos vende valor agregado y nos arrastra a tener una economía de extracción. El surgimiento de ISIS y las invasiones americanas, que generaron males peores a las promesas de democracia. Entonces tu hijo del hombre podrás sentirte orgulloso, como dijo Schopenhauer.

 

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