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Los filósofos modernos racionalistas, Kant

Los filósofos modernos racionalistas, Kant

Clara Libatter

 

La ética laica o secular es una concepción moral filosófica basada en la lógica, la razóno la intuición, no en lo religioso.

En general, los conceptos morales seculares tienen que ver con los contratos sociales, y a nivel del individuo, con una deducción lógica o con una intuición de lo que está bien y lo que está mal. Se asientaen la llamada regla o ley de oro:

“Trata a los demás como querrías que te traten a ti” o “No les hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Esta regla, presente en casi todas las culturas y religiones y que ha sido considerada como el cimiento de los derechos humanos, parece referir a la universalidad del aspecto moral innato en la naturaleza humana. No impone conductas ni valores, sino que se afirma en el sentido común y la no agresión.

Los filósofos modernos racionalistas, especialmente Kant, la sacaron de su contexto religioso y la convirtieron en el fundamento de la ética, de los principios universales de convivencia.

Immanuel Kant (Königsberg, Alemania, 1724-1804) fue un filósofo de la Ilustración, el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán. Ha sido uno de los más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal. Su obra más importante, Crítica de la razón pura, donde analiza la estructura de la razón, constituyó un punto de inflexión en la historia de la filosofía.

En sus obras Fundamentación de la metafísica de las costumbres,Crítica de la razón práctica y Metafísica de las costumbres analiza el tema de la moral.

Kant afirma que no podemos conocer el absoluto porque nuestro conocimiento se limita a la experiencia,pero a su vez considera al ser humano facultado de razón, lo que implica que siempre vamos a sentir la necesidad de la metafísica, de ir más allá de la experiencia. Esta aparente contradicción no puede ser resuelta en el plano de la razón teórica, que formula juicios sobre el conocimiento del ser; por ello Kant lo trata de resolver en el plano dela razón práctica, que formula imperativos sobre el conocimiento de lo que debe ser. Para ser universal, es decir, válido para todos los hombres en todas las circunstancias, la ética debe estar vacía de contenido empírico ya que no se pueden extraer deberes universales de la experiencia. Por el mismo motivo debe ser a priori (anterior a la experiencia) y autónoma, esto es, que la ley venga del propio individuo y no desde fuera (Estado, religión, cualquier autoridad), en cuyo caso sería heterónoma. También debe ser necesaria, o sea debe cumplirse por sí misma, lo que significa que es un imperativo categórico, a diferencia del imperativo hipotético,que es algo que conviene, algo que no realizamos a condición o a cambio de algo. Por ello debe tener un carácter formal, no dictaminar cómo tenemos que actuar sino contener solamente la forma de la moral.

Kant afirma que no se puede imaginar nada que pueda ser absolutamente bueno, con excepción de la buena voluntad, la cual obra por deber y no por interés, inclinación o deseo. Obrar por deber es obrar por respeto a la ley moral que la voluntad se da a sí misma, independientemente de las consecuencias que pueda tener, sean negativas o positivas. Esto es, no se obra para obtener un beneficio. Sin embargo, el ser humano no es solo racional, también es sensible. Según el autor, las acciones están determinadas por la razón pero también por inclinaciones como el amor, el odio,el orgullo, el placer, la simpatía.

Hay una lucha permanente entre la ley moral y las inclinaciones como fuerzas que en muchas ocasiones se oponen. Si fuera posible que el hombre fuera puramente racional, tendría una voluntad santa, perfectamente buena, y así la ley moral se cumpliría de forma espontánea y entonces el deber perdería sentido

porque sería algo natural. Pero no es así, el conflicto siempre está presente entre la ley moral y los deseos.

De esta forma Kant distingue los siguientes actos, que explica con ejemplos: · Actos contrarios al deber: alguien se está ahogando y yo tengo los medios para salvarlo pero decido no hacerlo porque le debo dinero y su muerte me libera de la deuda. Obro por inclinación, no por deber.

· Actos de acuerdo al deber y por inclinación mediata: el que se está ahogando es mi deudor y si se muere, no podré recuperar mi dinero.

Hay una coincidencia del deber y la inclinación. Del punto de vista ético es un acto neutro, es un imperativo hipotético, me conviene salvarlo.

· Actos de acuerdo al deber y por inclinación inmediata: yo amo a la persona que se está ahogando y por eso trato de salvarla. Como en el punto anterior, el deber coincide con la inclinación y también es moralmente neutro.

· Actos cumplidos por deber: la persona que se está ahogando me es indiferente, o peor, lo odio porque es mi enemigo y deseo que muera.

Sin embargo lo salvo porque es mi deber, contrariando mi inclinación.

Este es el único caso que Kant considera un acto moralmente bueno.

En suma, el valor moral de una acción no reside en lo que se quiere lograr ni tampoco depende de

si se logra o no, sino que depende únicamente del principio moral que la rige, independientemente de cualquier inclinación o deseo.

Así obraremos bajo el imperativo categórico solo cuando hagamos lo

que debemos y no lo que deseamos, aquello que sea válido para todos.

identi ( de nuestro archivo)

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