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La Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda

Ruta de la Seda (amarillo) y Ruta de las Especias (azul). Se aprecia la importancia del Próximo Oriente

“Quien controle el Océano Índico, domina Asia. Este océano es la llave de los siete mares en el Siglo XXI. El destino del mundo se decidirá en estas aguas”.

Alfred Thayer Mahan

Lo que debe quedar claro, desde ya, es lo siguiente: Si en el pasado la “Ruta de la Seda” fue fundamental para dominar grandes territorios y obviamente comerciar, esas mismas rutas son la clave de la dominación imperial contemporánea. Sin que, muchas veces, lo hayamos percibido, los grandes proyectos de las “autopistas” energéticas –controlados por las superpotencias- recrean modernamente, como un eco del pasado la famosa “Ruta de la Seda”. Controlarla significa poder y riqueza en el actual juego de estrategia geopolítica.

 

Los escenarios no han variado, el método empleado es, por lógica, producto de los tiempos “civilizados” en que vivimos.

 

---En 1405, el emperador Yongle de la Dinastía Ming despachó una "flota tesoro" de 62 naves bajo el mando del explorador Zheng He. Cuatro de sus naves eran de los barcos de madera más grandes jamás construidos, midiendo más de 120 metros de longitud y 50 de anchura. Su flota incluía barcos especializados en el transporte de caballos, barcos diseñados para transportar agua fresca, barcos de suministro, transportes de tropas y navíos militares de defensa. La flota zarpó hacia el océano abierto con 27.800 hombres y miles de toneladas de bienes chinos con los que comerciar durante su viaje. En comparación, 87 años más tarde en 1492, Colón se embarcó en su profético viaje con solo 3 barcos y 87 hombres. Su buque-insignia, la Santa María, apenas era apropiado para la navegación oceánica, con sus 22 metros de longitud.

 

Hasta entonces, los chinos se habían contentado con relacionarse con África y buena parte del Índico a través de intermediarios árabes. Después de explorar orillas exóticas durante 10 años, asolando el Mar Rojo para desgracia del turco, la flota china naufragó cerca de la costa africana y los supervivientes acabaron estableciéndose en Lamu, actual Kenia. Esta huella china en la costa africana está confirmada por análisis genéticos.

 

                                                                                                                                                          Collar de Perlas

… el Collar de Perlas es una "ristra" de bases aéreas y navales, puertos comerciales, "hubs" y corredores energéticos, centros de Inteligencia y similares, mantenidos por China a lo largo de sus principales rutas petroleras, desde el Mar Rojo y el Golfo Pérsico hasta el Mar del Sur de China. Este rosario de enclaves tiende a rodear y estrangular cuatro importantes penínsulas: la Indochina, la Indostana, la Arábiga y el Cuerno de África. Como se habrá adivinado, esta disposición de fichas chinas en el tablero está en directa contradicción con India… y, por supuesto, con la superpotencia anglo-americana.

 

Estados Unidos no se ha quedado de brazos cruzados ante el crecimiento de los tentáculos meridionales del nuevo khanato de Beijing. La doctrina del "Full Spectrum Dominance" (dominio de espectro completo) seguida por el Pentágono exige controlar el espacio terrestre, el espacio marítimo, el espacio aéreo, el espacio exterior…  y también el ciberespacio (por no mencionar el "psico-espacio" y el espacio monetario-comercial). Por tal motivo, Washington no puede permitir que surjan protagonistas regionales que le disputen la hegemonía, y ha hecho todo lo posible para cortar los tentáculos chinos en Pakistán, en Birmania, en India, en Somalia y en el Sudeste Asiático. Sin embargo, antes de poder adentrarnos más en materia y comprender las claves del presente, hay que retroceder hacia el pasado.

 

Centros económicos de mayor importancia en Eurasia. Desde los tiempos antiguos, se han ido añadiendo otros nuevos centros: uno nuevo en Asia Oriental (Japón-Corea del Sur) y otro nuevo en Norteamérica (Costa Este, también Costa Oeste y región de los grandes lagos), que disfruta de lazos privilegiados con la parte británica del centro europeo, lo que le permite mantener un pie en nuestro continente.

 

En el mundo antiguo, estos vértices dinamizaban las caravanas comerciales de todo el continente igual que los polos negativo y positivo de un circuito eléctrico favorecen el flujo de energía. Tenían especial relevancia aquellas rutas que conectaban al "Gran Oriente" con el "Gran Occidente": la red de transporte conocida como Ruta de la Seda.


La Ruta de la Seda
, que en su día fue algo así como una globalización embrionaria, evoca ciudades míticas como Turpán, Kashgar, Samarkanda, Bujara, Bactria, Bagdad, Palmira, Antioquía, Tiro, Constantinopla… o pueblos como los tocarios, escitas, persas, armenios, hunos, tártaros, mongoles, turcomanos, varegos… El eje principal de la ruta coincidía esencialmente con el camino tomado por los linajes genéticos paternos R1a y R1b para entrar en Europa hace muchos milenios. A través de ella, circulaban todo tipo de mercancías: especias, telas (lino, lana y naturalmente seda), oro, piedras preciosas, coral, vidrio, marfil, sal, perfumes, tintes, porcelana, hierro, medicinas, opio, maderas… También circulaban ideas, religiones, filosofías, esclavos, inmigrantes, refugiados, información, genes, enfermedades, animales domésticos y semillas de cereales. Por lo general, estas mercancías se abrían paso a través de Asia Central y Oriente Medio, hasta llegar a las salidas mediterráneas de la "Banana Azul" europea ―es decir, las repúblicas marítimas italianas: Génova y Venecia, donde florecieron los primeros centros financieros del mundo. Otra alternativa era la Ruta de las Especias, que a través del Índico conectaba al Lejano Oriente con el Próximo Oriente (concretamente con Egipto). La figura del mercader veneciano Marco Polo es sin duda el ejemplo más emblemático de la actividad comercial que tuvo lugar desde Europa hasta China.

 

 

 

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