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CASO PORTMAN: DEFENDER A NETANYAHU O COMPRENDER LA REALIDAD

CASO PORTMAN: DEFENDER A NETANYAHU O COMPRENDER LA REALIDAD

 

Natalie Portman es solo un síntoma: los judíos estadounidenses están hartos de la única democracia en Medio Oriente.

Attila Somfalvi, Ynet, 23/4/18

El distanciamiento ideológico de los judíos estadounidenses de Israel, la única democracia en el Medio Oriente, es un hecho consumado. Por lo tanto, sería muy peligroso relacionarse con el desafiante acto de Portman como un episodio pasajero. Es un símbolo de los cambios dramáticos que se están produciendo dentro de la familia, un símbolo de disgusto de la comunidad judía estadounidense

No se tiene que estar de acuerdo con Natalie Portman ni apoyar su boicot contra Benjamín Netanyahu. Incluso se puede estar en desacuerdo con sus opiniones y percepciones sobre el problema palestino, la ocupación, sí o no. Pero no se recomienda ignorar la luz roja que titila incesantemente en ese semáforo, en las declaraciones de la famosa actriz judía.

Esta actitud pudo ser el resultado solamente de sus sensaciones. Posiblemente.  Pero Portman, cuando está boicoteando a Netanyahu y su política, está parada firme en un terreno consistente y consolidado (y desafortunadamente en expansión). Un terreno fértil para un profundo desacuerdo ideológico en el cual los judíos estadounidenses están creciendo en estos días.

 

Portman Vs Netanyahu

El ministro de las diásporas expuso un panorama alarmante de la comunidad judía estadounidense. Entre los judíos reformistas, el componente mayoritario de la colectividad de EE.UU., el 40% de ellos nunca visitó Israel. El porcentaje de matrimonios con no judíos arribó al 70% en el conjunto de judíos no ortodoxos (reformistas y conservadores). Aproximadamente la mitad de los jóvenes judíos hasta la edad de 18 años conviven con un padre no judío.

Los datos son conocidos y estuvieron repetidamente bajo discusión. Sin embargo, el 80% de los judíos estadounidenses votaron en la última elección para Hillary Clinton, por el Partido Demócrata. Es decir, exactamente todo lo contrario de lo que representa Donald Trump, el gran amigo del primer ministro Benjamín Netanyahu y tan odiado por la mayoría de los judíos estadounidenses.

Portman es parte de este judaísmo: ilustrada, progresista, segura de sí misma, con respaldo económico propio, humanista, implicada en procesos sociales, una de esas que no cierra los ojos frente a trasgresiones de derechos humanos, moral judía y valores universales. No en América y no en Israel.

Este es el judaísmo que, por el momento, no ignora a Israel y su política, tal como se refleja en los últimos años, pero lo critica sin vacilación. Este judaísmo no desconoce que Israel todavía es parte del ADN de la mayoría de los judíos estadounidenses, pero se debe saber que el ADN también cambia con el correr de las generaciones. El judaísmo estadounidense ha cambiado significativamente en las dos últimas décadas. Israel tal vez pueda todavía hacer vibrar ciertos corazones, pero para muchos simplemente fastidia y disgrega.

Esto no es un episodio pasajero. El distanciamiento ideológico de judíos estadounidenses en 2018 de lo que representa la única democracia en el Medio Oriente es un hecho consumado.  Uno se puede conmover profundamente hasta las lágrimas por la recepción que le ofrendaron a Netanyahu en la última conferencia de AIPAC, y también se puede tener en cuenta que esos 20 mil participantes son sólo eso: 20 mil personas. 20 mil dentro de casi 7 millones, tal vez un poco menos. Y aquellos que no aplauden con entusiasmo a Netanyahu son un poco más que aquellos que se quedaron allí gritando como a una banda de rock.

Uno puede confiar en las investigaciones y encuestas de Pew para sentirse bien consigo mismo con respecto al amor de los estadounidenses a Israel. Por otro lado, también es posible recordar que los Demócratas no olvidaron las secuelas de la pelea entre Netanyahu y Obama, y que sus efectos aún lo están examinando en una época en que la demografía estadounidense está cambiando rápidamente.

Y volviendo a Natalie Portman: sería muy peligroso considerar su desafiante acto como un episodio pasajero o una mera provocación. Es mucho más que eso: es un símbolo de los cambios dramáticos que tienen lugar en las relaciones dentro de la familia, un símbolo de disgusto de la comunidad judía estadounidense de lo que captan como dirección ideológica muy problemática por la cual se dirige el estado judío, que en última instancia, también es su país.

Traducción Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 25-4-2018

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