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Bases del antisemitismo de Lutero. Mientras que Calvino tomó otro rumbo teológico

Bases del antisemitismo de Lutero. Mientras que  Calvino tomó otro rumbo teológico

 

Extracto parcial

Calvino amigo del judaísmo, Lutero antisemita férreo

El fundador del calvinismo, Juan Calvino, tenía una teología diferente a la tradicional de la Iglesia en el tema referente a los judíos, en pocas palabras, Calvino consideraba que dado que todos los hombres eran esencialmente malvados, la salvación no podía ser asegurada para nadie y dependía sólo de Dios. El pacto de Dios con los judíos no había sido anulado con el cristianismo, sino que una nueva vía de salvación había sido abierta con Jesús para aquellos que no habían nacido judíos, manteniendo la vieja vía intacta. Calvino, a diferencia de Lutero y de los católicos, consideraba que no debía intentar convertirse a los judíos al cristianismo para salvarlos, dado que esta conversión tampoco aseguraba la salvación. Toda su postura era muy positiva respecto al pueblo judío, en un marco de igualdad y respeto, no de superioridad.

La exposición titulada Lutero, Bach y los judíos documenta en una primera sección el rabioso antisemitismo de Lutero, profundamente enraizado en su teología, para centrarse luego en la gran influencia del reformador en la música sacra del luterano ortodoxo que era Johann Sebastian Bach. La tercera sección está dedicada al redescubrimiento de la música de Bach en el siglo XIX gracias sobre todo a un músico nacido en el seno de una familia de origen judío, aunque ya plenamente integrada en la sociedad de la Ilustración: Felix Mendelssohn Bartholdy.

    Bases teológicas luteranas

 
El antisemitismo de Martín Lutero está anclado en la doctrina paulina de la sustitución de la antigua alianza que, según la Biblia, estableció Yahvé con el pueblo judío en el monte Sinaí por otra nueva entre dios y los hombres, que sitúa el acto redentor en la muerte y resurrección de Jesucristo.

Frustrado en su esperanza inicial de que la Reforma pudiera marcar un punto de inflexión en la conversión al cristianismo de quienes profesaban entonces la fe hebrea, el monje agustino exacerbó el sentido de esa nueva alianza hasta convertirla en excluyente de todo lo relacionado con los judíos.

 Tres tratados antisemitas de Lutero


En 1543, Lutero publicó tres tratados antisemitas en los que acusaba a los judíos de odiar a los cristianos y se refería a ellos como “nuestros asesinos cotidianos y enemigos sedientos de sangre”, haciéndose así eco de las mentiras medievales sobre asesinatos rituales y envenenamiento de las aguas de los pozos por parte de miembros de esa comunidad. No es de extrañar que, siglos más tarde, los venenosos escritos de Lutero y sus llamamientos a los príncipes cristianos para que destruyesen sus sinagogas, confiscasen sus propiedades y les prohibiesen no solo el ejercicio de su religión sino también el comercio y las finanzas alcanzaran enorme eco en la Alemania nacionalsocialista.

Si en su momento aquellos escritos sirvieron como pretexto para la expulsión de los judíos de varias ciudades de Sajonia y Turingia y de otras partes del Sacro Imperio Romano Germánico a partir de 1543 o la destrucción de la sinagoga de Berlín en 1573, ayudan también a entender lo ocurrido siglos más tarde durante el Tercer Reich.

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