El secreto de Freud

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El secreto de Freud.

Por Psic. Pablo Cúneo. 

El origen del psicoanálisis estuvo directamente vinculado a la vida íntima de su creador, siendo el autoanálisis de Freud un elemento fundamental del mismo. Mientras en la Interpretación de los sueños nos encontramos con los sueños propios que Freud abordó, con las limitaciones que el mismo se impuso para la publicación y que dio origen a una gran cantidad de lecturas y nuevas interpretaciones, podemos seguir el nacimiento del psicoanálisis a través de las cartas que Freud le envió a Wilhelm Fliess, su amigo íntimo de la época.

En ellas podemos apreciar la inmensidad de la construcción freudiana con todo el valor personal que ello supuso. Podemos seguir esa aventura intelectual y emocional, desde el sueño inaugural conocido como el de la Inyección a Irma tenido en la noche del 23 al 24 de julio de 1895, a través del cual Freud descubre el secreto de los sueños en tanto realización de deseo, hasta la crisis teórica y emocional que lo embargó cuando se le desplomó su teoría de la seducción que hacía del padre un abusador real, para llegar al descubrimiento del Complejo de Edipo, todo ello atravesado por su autoanálisis.

En este contexto fue muy significativo que en 1968 una investigación realizada por J. Sajner en los registros de nacimiento, matrimonio y defunción de la familia Freud trajera a luz un dato biográfico aparentemente desconocido por el propio creador del psicoanálisis y de sus biógrafos iniciales: la existencia de Rebeca, quien fuera la segunda mujer en la vida de Jacob antes de casarse con su tercera mujer Amalia Nathanson, madre de Sigmund.

¿A qué se debe este secreto, que evidentemente Jacob compartía con sus 2 hijos mayores nacidos de su primer matrimonio con Sally Kanner? ¿Este secreto era totalmente desconocido por Sigmund o la sabía sin saber que lo sabía?

En las cartas que van desde setiembre a octubre de 1897 que Freud le envió a Fliess podemos seguir el paso decisivo, no exento de crisis, que llevó a Freud al planteo de la existencia universal del Complejo de Edipo. Previo a esta crisis Freud consideraba en el abordaje de su clínica con pacientes histéricas que el padre siempre tenía un papel real de seducción, pero el 21 de setiembre de 1897 le escribe a Fliess que ya no puede sostener su teoría basado en ello: “No creo más en mi neurótica”.  He aquí las razones: “… la sorpresa de que en todos los casos el padre debiera ser inculpado como perverso sin excluir el mío propio, la comprobación de la inesperada frecuencia de la histeria para la cual debería repetirse esta misma condición cuando es poco probable que la perversión en perjuicio de niños esté tan difundida”.

Se notará que no solo es para Freud una cuestión de sus pacientes, también su padre está en juego en la consideración. Es en este contexto, lamentando la imposibilidad de la obtención de fama y riqueza, que Freud hace alusión a una anécdota judía: “Todo ello dependía de que la histeria cediera o no. Ahora de nuevo puedo seguir tranquilo y modesto, cuidar, ahorrar, y entonces se me ocurre de mi recopilación esta pequeña historia: Rebeca, quítate el vestido, has dejado de ser novia”. Según Max Schur la anécdota apuntaría a esta idea: ”Antes fuiste una novia orgullosa pero perdiste, el casamiento se sopló, ¡quítate el vestido de novia!”

Se observará entonces que en este momento de crisis aparece Rebeca, que no podemos dejar de considerar como una alusión a la segunda mujer de su padre secretamente escondida, secreto familiar del que Freud parece saber inconscientemente. Se terminó, no hay fiesta le dice Freud a Fliess. ¿Por qué traer aquí la figura de Rebeca?, ¿Identificación femenina de Freud con ella en tanto mujer de Jacob en el mismo instante que desecha su teoría de la seducción paterna? ¿Queda asociada Rebeca a su ama de llaves infantil que un día desapareció repentinamente de su vida? Por más conjeturas que surjan, falta la palabra de Freud. Me ceñiré pues a la carta tomándola como material asociativo.

Unos párrafos anteriores a la anécdota sobre Rebeca, y conmovido por la caída de sus concepciones Freud le escribe a Fliess: “Es además notable que falte todo sentimiento de bochorno, para el cual podría haber ocasión. Sin duda que no contaré en Dan ni hablaré de ello en Ascalón, la tierra de los filisteos, pero ante ti y ante mi mismo tengo en verdad más el sentimiento de un triunfo que el de una derrota (lo cual empero, no es justo)”. La cita bíblica referida (2.Samuel 1:20) no es completamente textual y lo que es más importante, Freud comete aquí un lapsus: en vez de decir Gath dice Dan.

El lapsus señala que hay ahí algo del orden de la verdad señalado a través del error. Pero ¿qué?, por supuesto, acá tampoco tenemos la palabra de Freud; sin embargo, podemos detenernos en el hecho de que Freud sustituye a un hijo del Jacob bíblico por otro. Ambos, Gath y Dan son dos de los doce hijos de Jacob llamado posteriormente Israel luego de su lucha contra Dios.

¿Tal sustitución no podría considerarse un desplazamiento hacia la generación posterior de una más antigua, más precisamente la de Jacob bíblico que en complicidad con su madre engaña a su padre Isaac y se hace pasar por Essaú para obtener su primogenitura? Recordemos el nombre de la madre de Jacob y Essaú: Rebeca.

Tenemos entonces que Rebeca aparece así como madre y esposa, madre del Jacob bíblico y esposa secreta de Jacob Freud. Bisagra de tres generaciones, Rebeca aúna así las anécdotas bíblicas que poblaron la infancia de Freud con su historia familiar siendo el puente para llegar a su descubrimiento del Complejo de Edipo, a través del cual apela ahora a las sagas griegas.

Es así que en la carta siguiente del 3 de octubre de 1897 en pleno autoanálisis descubre su atracción libidinal hacia su madre. Y en la posterior del 15 de octubre de 1897 le dice a su amigo: “Un único pensamiento de valor universal me ha sido dado. También en mí he hallado el enamoramiento de la madre y los celos hacia el padre y ahora lo considero un suceso universal de la niñez temprana…(semejante a la novela de linaje de la paranoia – héroes, fundadores de religión) Si esto es así, se comprende el poder cautivador de Edipo Rey…

De Jacob bíblico que se convertirá en Israel a Jacob Freud, Sigmund apelará ahora a la literatura griega preocupado de que la nueva disciplina que él funda no sea meramente identificada como una historia doméstica judía.

Bibliografía

Freud, Sigmund: Sigmund Freud, Cartas a Wilhelm Fliess. Amorrortu editores. Buenos Aires,  1994.

Schur Max: Sigmund Freud, enfermedad y muerte en su vida y en su obra. Paidos Studio. Barcelona, 1980.

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