Lou Salomé: en cualquier parte, en ninguna parte, pasando siempre de largo. Por Guillermo Delahanty

Lou Salomé: en cualquier parte, en ninguna parte, pasando siempre de largo.

                                                                                        Guillermo Delahanty

                                                                                   

El afecto insatisfecho vaga y

sólo se sacia en lo imaginario.

Julia Kristeva.

I. Introducción.

El presente ensayo es producto de una investigación de psicohistoria que toma en consideración a una personaje con su biografía focal. Es decir, no es una narración lineal de la historia de vida de Lou Salomé, sino que se expone su biografía a manera de cuadros escénicos, vinculares, con múltiples referencias a sus escenarios de amor y a su atmósfera artística y cultural. Es  una psicohistoria que da cuenta de ciertos rasgos psíquicos de Lou como sujeto de género femenino. No se pretende reducir a la protagonista a un caso clínico, sino que es considerada como una mujer  producto de su circunstancia  histórica. Es tomar la estructura profunda del género como oposición binaria común a las representaciones psíquicas y culturales. Representaciones culturales colectivas (Benjamin, 1988). Otra meta es investigar la realidad subjetiva de su sentido interior, como un ser humano femenino histórico. Es importante señalar la advertencia de Binion  (1982) de que en cualquier investigación histórica es posible que la propia subjetividad del investigador provoque sesgos sobre el material interpretativo.[1]

El método consiste en un análisis de los documentos, diarios y cartas, testimonios y relatos en conexión con la figura principal del relato. La limitación más importante de un esbozo semejante sobre Lou Salomé es lo fragmentario del material y la imposibilidad de profundizar más allá de los márgenes de un artículo.

Nuestra intención de la  psicohistoria sobre Lou Salomé consiste en contemplar la relación de los  vínculos de los personajes que giraron alrededor de ella. Los vínculos que tocan los hilos de los encuentros en el espacio y el tiempo de los personajes en cuestión, sin necesidad de describir las diversas tramas de la vida de cada uno. Sin embargo, para analizar los puntos de contacto es imprescindible profundizar previamente en las biografías de cada personaje para mantener un referente de fondo que permita contemplar una visión de conjunto, no obstante  a que la figura sea recortada transversalmente. En este sentido se revisaron textos sobre las historias de vida y obras de Nietzsche, Rilke, Freud y Tausk. Cada fragmento del lazo social es enmarcado en el contexto histórico-social del mundo que vivieron. También se revisaron los personajes que se conectaron con cada uno de ellos en base al campo de relación cultural del país de origen, por ejemplo, en el caso del vínculo de Lou y Rilke se hace referencia a Tolstoi. O bien, aparece algún personaje totalmente ajeno política, social e ideológicamente a Lou, como es el caso de Vera Zasulich, que por su condición rusa y su migración en periodos de sus vidas en el exilio, nos permite comprender porqué los rusos eligieron sitios como Suiza como refugio político por su neutralidad o como campo universitario.[2]

En este estudio sobre Lou se hace énfasis en el vínculo, es decir, en lo inter-subjetivo con algunos trazos de lo inrasubjetivo que den cuenta del mundo interior. Lo intersubjetivo, o sea, la relación del sujeto con el sujeto y lo intra-subjetivo el mundo intrapsíquico. El campo intersubjetivo es la interacción de un sujeto con otro sujeto en el mundo subjetivo. La introspección y la empatía son instrumentos de la realidad subjetiva. Lo intersubjetivo es el espacio entre dos sujetos. La atribución de la realidad objetiva como algo concreto de la confianza subjetiva (Stolorow, Brandchaft y Atwood, 1987).

“La teoría intersubjetiva ilumina la tensión básica entre el sí-mismo y el otro, pero esta tensión es solo un lado de la historia: el modelo intersubjetivo del sí-mismo y el otro se abstrae de la trama de la vida intrapsíquica, que tiene impresas la historia del individuo y la cultura con sus símbolos y fantasías, su drama del sujeto y el objeto” (Benjamin, 1988, p. 271).

Un misterio insondable de la creación del vínculo es el punto de unión derivado de la movilización y el encuentro al azar en diversos puntos cardinales, en un momento y circunstancia específicos. Es el fenómeno de propincuidad. En el tiempo y espacio se unen los ejes para crear un lazo. Es un vértice de fuerzas de energía que se conectan en un campo. Por ello, también es extraño así mismo que dos mujeres rusas como son Lou Salomé y Sabina Spielrein, que giraron alrededor de Freud y del psicoanálisis, nunca se encontraron. No coincidieron en las sesiones de los miércoles en Viena. Mientras Sabina concurrió los días del 11 de octubre de 1911 al 17 de marzo ó 27 de abril de 1912; Lou llegó y participó en las siguientes sesiones del 26 de octubre de 1912 al 6 de abril de 1913. Otro posible punto de encuentro serían los Congresos: Lou fue a Weimar en 1911 pero Sabina por una hinchazón de tobillo se quedó en Viena. Lou asistió al congreso de Munich en 1913, pero Sabina por su embarazo avanzado, no; en cambio Spielrein participó en los Congresos de la Haya en 1919 y de Berlin en 1922 y Salomé no. Sin embargo, Lou conoció un artículo de Spielrein: “La destrucción como origen del devenir” publicado  en el Anuario de Psicoanálisis en el tomo IV  de 1912.  Sabina Spielrein procedente del Rostov sobre el Don, Rusia viaja a Zurich, de aquí a Viena, después a Berlin, luego es enviada desde el Congreso de la Haya a una misión de expansión del movimiento psicoanalítico a Ginebra, donde pasa un par de años y decide regresar a Moscú  y participar en la Sociedad Psicoanalítica Rusa con Moshe Woolf, Vera Schmidt, Alexander Luria, entre otros para retirarse finalmente a su ciudad natal (Delahanty, 1990).

El mapa regional de Lou parte de San Petesburgo  a Zurich, de aquí viaja a Roma. Prácticamente transita por varios países desde Suecia, Noruega, y finalmente instala su residencia en Gotinga, Alemania. Paga un semestre en Viena aprendiendo psicoanálisis. Posteriormente después de conocer a Rilke y Freud, solamente viajó para encontrarse con alguno de ellos o por motivos exclusivamente profesionales.

Hobsbawm describe que este tipo de circunstancias de la movilización en una región y los encuentros son productos históricos de la Era del Imperio. “En todos nosotros existe una zona de sombra entre la historia y la memoria; entre el pasado como registro generalizado, susceptible de un examen relativamente desapasionado, y el pasado como una parte recordada o como trasfondo de la propia vida del individuo” (Hobsbawm, (1987, p. 11). Es una zona con una longitud variable, oscura y vaga, una tierra de nadie en el tiempo. Es una zona de sombras. Y el azar juega un papel misterioso.

II. Orígenes.

Louise von Salomé, nació el 12 de febrero (31 de enero del calendario juliano) de 1861 en San Petesburgo, la ciudad más europea de Rusia. Su padre era un general del Zar. Su madre una mujer sumamente piadosa. Descendientes de familias franco-alemanas. Su confesión era a la Iglesia Evangélica Reformada. La lengua familiar era el alemán y de manera secundaria el francés. Los esposos Salomé crían a cinco hijos, todos varones excepto la más pequeña Ljola (su nombre en ruso). Su infancia, según la denominó ella misma, fue de una “soledad fantástica” en un mundo de hermanos. Este rasgo permaneció durante toda su vida. “En casa, y en cualquier estación del año, pronto volvía por completo el deseo de soledad”, y escribía sus textos. Todos los hombres que conoció despertaron en ella la imagen fraterna. “El tipo ideal de feminidad absorbe todo lo que el varón desecha cuando huye la madre. La principal diferencia consiste simplemente en que para las niñas, los rasgos masculinos no son una amenaza a la identidad (como los rasgos femeninos para los varones), sino un ideal alcanzable. Pero para ambos sexos el límite edípico importante es el mismo: identificarse sólo con el progenitor del mismo sexo. Aunque la relación especular no se amolde exactamente a la vida real, el modelo edípico define el género como sólo esa complementareidad. Cada género sólo puede representar un aspecto de la relación polarizada sí-mismo/otro” (Benjamin, 1988, p. 211).

La atmósfera de San Petesburgo estaba nutrida del Romanticismo Alemán. Isaiah Berlin describe el cuadro sobre la élite intelectual rusa que asimiló a los autores como Kant, Schelling: “muchas actividades del espíritu humano están interelacionados, que el pensamiento artístico o científico de una época se comprende mejor en su juego recíproco de las actividades sociales, económicas, teológicas y jurídicas, desarrolladas en la sociedad en que viven y trabajan los artistas y los científicos” (Berlin, 1978, p. 274). En rigor, el mundo ruso estaba dividido por clases de manera profunda, por una parte la clase burguesa, europeizada y por la otra, el pueblo que carecía de un horizonte cultural amplía, su única preocupación fue que la autoridad fuese benévola y no tiránica. La pobreza era abismal, mientras la élite gozaba de privilegios, comodidades y dinero (Malia, 1978). Las relaciones de género, constituyen relaciones de clases (Nicholson, 1986). Lou tenía conciencia del desamparado. Por eso su admiración juvenil por la anarquista Vera Zasulich, quien vivía en San Petesburgo; es el único sesgo de izquierda ideológica, no como movimiento político, sino como un asunto feminista. El clima social e ideológico. Lou perteneció a la identidad colectiva como grupo oprimido con actoras colectivas de la escena histórica desde la mitad del siglo XIX. Lou guardaba una foto de Vera en su Neccesere.[3]

Lou ni ortodoxa, ni política, ni socialista, su adhesión a Vera tal vez está estaba en la línea de la praxis autónoma y de la liberación femenina en el mundo de la producción.[4]

 En la década de 1890 hubo un salto industrial muy importante en Rusia. Trotsky (1936) considera que hubo una transformación capitalista, un despertar del proletariado, de la conciencia del obrero, de la lucha de clases y de la entrega de la joven generación de estudiar a Marx. Evidentemente Lou se encuentra en otro círculo muy pequeño que recibió la influencia del pensamiento social de Tolstoi, que según Rosa Luxemburg, no obstante que reconoció en el escritor a un socialista utópico, su adhesión al cristianismo daba la espalda a las condiciones concretas de los grupos sociales, aunque en su obra revelase las condiciones o miseria de la población, el autoritarismo y la tiranía del gobierno; el pensamiento social de Tolstoi era la  apuesta a la ética individualista. Para Trotsky (1908) su obra alimentó a la conciencia revolucionaria de los grupos del sectarismo popular, era un anarquista conservador. Perteneció al grupo de los populistas. “Los populistas eran rigurosos ateos, pero en su cerebro convivían el socialismo y los valores de la ortodoxia cristiana” (Berlin, 1978, p. 426).

III. Semblanza de Lou Salomé.

Lou podía guardar secretos. Encubrir las travesuras y pensar libremente los pensamientos más privados. En la atmósfera artística flotaba su sensibilidad a manera de fantasmagoría. La envolvía un aura de encanto casi indescriptible porque, de alguna manera, la cercanía-distancia como un juego magnífico, se sostenía suspendida.

Lou una muchacha bella, con su boca generosa. Labios sensuales. Espectacular, seductora, atractiva e inteligente. Sus enamoramientos eran fugaces. Era una mujer narcisista que giraba en si misma, y de la manera que se entregaba de la misma forma se alejaba, guardaba distancia y se refugiaba en su hogar, en su aislamiento. Freud explica este tipo de relación sobre el origen del enamoramiento en la mujer donde no existe un empobrecimiento libidinal del yo en beneficio del objeto. “Diversa es la forma que presenta el desarrollo en el tipo más frecuente; y con probabilidad más puro y más genuino, de la mujer. Con el desarrollo de la pubertad, por la conformación de los órganos sexuales femeninos hasta entonces latentes, parece sobrevenirle un crecimiento  del narcisismo originario; ese aumento es desfavorable a la constitución de un objeto de amor en toda la regla, dotado de sobre – estimación sexual. En particular, cuando el desarrollo la hace hermosa, se establece en ella una complacencia consigo misma que la resarce de la atrofia que la sociedad le impone en materia de elección de objeto. Tales mujeres sólo se aman en rigor a sí mismas, con intensidad pareja a la del hombre que las ama. Su necesidad no se sacia amando, sino siendo amadas, y se prendan del hombre que los colma esa necesidad” (Freud, 1914, p. 86).

El vínculo intersubjetivo de Lou con los hombres está matizada dentro de los polos del narcisismo femenino y de la búsqueda de objeto libidinal en el campo de las relaciones vinculares. El campo intersubjetivo reorienta la visión del mundo psíquico “desde las relaciones de un sujeto con su objeto hacia un sujeto que se encuentra con otro sujeto” (Benjamin, 1988, p. 33). Y añade ulteriormente: “La dimensión intersubjetiva se refiere a la experiencia entre y dentro de los sujetos y no solo la experiencia interior” (Benjamin, 1988 , p. 157). Jessica Benjamin toma en consideración la representación espacial y la experiencia femenina en el espacio interior descrito por Erikson. Este autor describe el espacio interior de la mujer en función de la estructura de su cuerpo. El espacio interior existe en un cuerpo ubicado en un espacio social y un período histórico específico. En las exploraciones configuracionales de los juegos con el test dramático de las niñas, en la experiencia clínica, en la observación de los animales y en las circunstancias históricas, no comprueban todavía una teoría pero si “Explican el ‘espacio interno’ como una configuración denotando una serie de ‘contornos’ concéntricos, desde el útero de origen y del cuerpo y presencia maternal, a los estilos de morada, y desde la calidad de la vida doméstica o comunitaria hasta el ‘sentir’ del universo” (Erikson, 1974, p. 372).

La relación intersubjetiva de los géneros en una relación de producción afectivo-sexual o reproducción. La reproducción se conecta con las reglas de parentesco, el contrato matrimonial y la actividad doméstica de alimentación y crianza de los niños. Lou renunció a la procreación de niños, levantó una interdicción a las relaciones sexuales de su matrimonio, “la esfera doméstico-íntima queda situada más allá de los límites de la justicia siendo restringida a las necesidades reproductivas y afectivas del paterfamilias burgués…Todo un dominio de la actividad humana, a saber la nutrición, la reproducción, el amor y el cuidado, que en el curso de desarrollo de la sociedad burguesa y moderna pasa a ser el lote de la mujer, es excluido de consideraciones políticas y morales, y es relegado al ámbito de la ‘naturaleza’” (Benhabib, 1987, p. 130).

IV. Dios-Padre.

“Mi padre me llevaba a menudo en brazos”

Lou conecta la raíz de su temprana relación con Dios con la función de su padre. Ella consideraba que tenía un dios personal, íntimo, propio, merced a sus caprichos y deseos y a la vez temible por su poder. Un vínculo infantil. Dios es representado públicamente de manera  devota por los adultos, mientras que para la niña Él tenía un comportamiento privilegiado. “A mi padre y a mí nos había unido, en la más temprana niñez, una pequeña, secreta ternura” (Andreas-Salomé, 1931-1932, p. 40). El Dios de los padres transmitido a su hija.

La raíz de su concepto de Dios se remonta a su padre: “pese a su diversidad de contenidos, los recuerdos, como los sueños, tengan algo igual en su base, una intimidad del deseo, algo de aquella ternura que tenían para mi la boca y los ojos de mi padre, unidos a su vez a un poderío incuestionable, placentero o doloroso, aunque representado solamente por un cigarrillo y un triquitraque” (Andreas-Salomé, 1913, p. 23). Cuenta la siguiente anécdota: “ Me veo, una niñita muy pequeña, de pie en mi cama con barrotes, un día en que mi padre, al volver de un banquete con uniforme de gala, quiere atraerme hacía él y por descuido roza mi espalda desnuda con su cigarrillo encendido. Claro que lancé chillidos asesinos, y cuando él, tiernamente asustado de su fechoría paterna, me cubre de besos todo el cuerpo, me doy cuenta -y enmudezco de satisfacción – de que sus ojos de un azul acerado están llenos de lágrimas auténticas.” (Andreas-Salomé, 1913, p. 21).

La imagen del padre en Lou corresponde a la representación vincular en base a la separación temprana y al lugar predominante que ocupaba ella en relación a sus hermanos; una especie de princesa fijada en el trono y que los demás giraban alrededor de ella, rindiendo pleitesía, con admiración y servicio, pero posiblemente con una sobrecarga de envidia por parte de ellos. Según Adler (1918) “una niña única entre niños tenderá a desarrollarse de un modo muy femenino o con muchas cualidades masculinas. Frecuentemente toda la vida, se ve asediada por sentimientos de inseguridad y desaliento” (p. 465). La identidad genérica se desarrolla en el segundo año de vida y ya esta bien establecida en el tercero…coincide con la fase de reacercamiento de Mahler (Benjamin, 1988, p. 128).

En la adolescencia comienza a asistir al catecismo con Gillot, el párroco de la iglesia. Leen juntos a Spinoza y Kant. De pronto, en su “ingenuidad” quedaba sentada en las piernas del instructor. Aquí se encuentra la raíz de su interés del erotismo y la religión. Evidentemente el vínculo de Lou con Gillot, de sentarse en sus piernas, se muestra un comportamiento de exhibición propio de su género (Tannen, 1994), o de seducción histérica como menciona Jacqueline Bochar.[5] Lou cumple el papel de una muchacha ingenua en función de una interacción, una mirada de reojo, una comunicación no-verbal, con un contenido erótico negado por ella misma. La proximidad física y la distancia sexual se expresan en el discurso, “el sexo, por así decirlo, se transmite debajo de la mesa” (Andreas-Salomé, 1910, p. 73).

Para que Lou, de 17 años, obtuviera su pasaporte para proseguir sus estudios en Suiza debía confirmarse. Entonces le pidió al predicador de la embajada holandesa que se realizase la ceremonia en Sandpoort, Holanda. Allí, en compañía de su madre, Ljola fue nombrada Lou porque el párroco nunca pudo pronunciar su nombre ruso. Lou entonces viaja a Zurich para estudiar teología protestante en septiembre de 1880. Estudia filosofía, historia del arte y filología.

V. Trinidad.

Lou conoció a Nietzsche por mediación de Paul Ree en Roma en 1882. Previamente al encuentro, Paul le escribió a Friederich de que había conocido a una muchacha rusa de 20 años. Ella fue a Roma acompañada de su dama de compañía, o sea, su propia madre, venía de estudiar teología y filosofía de Zurich. Según el amigo, sería muy interesante para él que la conociese. Nietzsche le escribe a Paul de Génova, el 21 de marzo de 1882, le envía saludos a la rusa y añade: “ansió esta clase de almas, si, saldré pronto en búsqueda de esta presa: en vista de lo que quiero hacer en los próximos 10 años la necesito. El matrimonio es otro capítulo. Como mucho podría considerar un matrimonio de dos años” (Pfeiffer, 1970, p. 71). El primer encuentro de los tres fue en la Basílica de San Pedro. Juntos decidieron formar una trinidad, una especie de coloquio para discutir asuntos filosóficos. Durante dos semanas permanecieron juntos en diálogos interminables. La idea era establecer un lazo de amistad pero ambos amigos se enamoraron de ella. Visitaron Orta donde Nietzsche quedó a solas con Lou y tal vez se besaron. Posteriormente se encuentran  en Lucerna en mayo. Los tres se tomaron una fotografía, que es un testimonio excepcional. Ella vestida de negro como una monja, rubia, delgada y atractiva, en las manos las riendas y ellos jalando el carruaje.[6] Durante ese encuentro planearon reunirse próximamente en París o Viena, ambas ciudades que se quedaron en suspenso dentro de los planes de la trinidad. En realidad, el vinculo más fuerte fue entre Lou y Paul. Friederich deseaba un “compañero” para sus reflexiones y encontró en ella la posibilidad de alcanzar su anhelo de trabajar su pensamiento en un dialogo fructífero de estudio y trabajo; el filólogo profesor y guía de Lou. Leer y escribir para él por sus ojos enfermos porque estaba perdiendo la vista. Nietzsche le escribió a Lou de Naumburg a Hamburg, el 23 de mayo de 1882: “Cuando estoy completamente solo, digo frecuente, muy frecuentemente su nombre constituye la mayor alegría para mí”.  Y el 28 de mayo le dice que un solitario como él necesita acostumbrarse a las personas que más quieren, le suplica indulgencia y que sea complaciente. Ella le responde el 4 de junio que conviene esperar el encuentro en base a su plan inicial y a lo esencial de sus intenciones. El 18 de junio exclama el filólogo que desea ser depositado como un paquete en un cuartito de la casa de ella. Aproximadamente entre el 19 ó 29 de julio, Nietzsche le escribe a Lou: “cuando existe una confianza recíproca hasta las cartas pueden perderse”. Lou contesta y le advierte el 2 de agosto, sobre el clima como un elemento de frustración del encuentro porque… “Resulta muy triste que debamos estar separados a causa de esa melancólica lluvia, que quizá dure todavía semanas, y que transcurra el mes de agosto y no lo hayamos aprovechado”. Lou y Elisabeth, la hermana de Nietzsche estuvieron compartiendo en Bayreuth la música de Wagner en el verano.

Posteriormente Nietzsche y Lou se reunieron en Tautenburg  del 7 al 26 de agosto. Ella como huésped con la hermana de Nietzsche y él en su refugio. Permanecieron juntos, gozando de la compañía mutua, después de resolver un malentendido por la cizaña de Elisabeth. Varios días juntos, todo el día conversando, de la mañana a la noche. “Pasamos horas hermosas en la linde del bosque donde se encuentra su refugio campesino y un banquito acogedor. Cómo reímos, soñamos y charlamos a la hora del crepúsculo, cuando los últimos rayos de sol nos rozan a través de las ramas” (lunes 14 de agosto). Ambos se identificaron como almas gemelas idénticas. Se parecen intensamente. En cambio, sentimentalmente, ella se encuentra lejos.  No hay testimonio de ningún acercamiento físico entre ambos, pero podemos suponer que tal vez hubo escarceos físico, contacto a través de las caricias y besos, sin contacto sexual. Quizá por eso se explicaría la adhesión de Nietzsche por ella. Una viscosidad libidinal. Le propuso matrimonio. “el sentimiento más fuerte y afectuoso que he sentido por L y no había nada de este amor que perteneciera al erotismo”. La relación afectiva mas importante con una mujer fue con Lou. Ascetismo. Después se convirtió el asunto en una pesadilla. La hermana se encargo de envenenar la mente de su hermano y se gestó un complot de tipo paranoide. Lou se fue a encontrarse con Rée a Berlin.

El siguiente y último congreso de la Trinidad fue en Leipzig durante tres semanas del mes de octubre. Nietzsche, con urgencia abandonó abruptamente la ciudad el 15 de noviembre, y se dirigió a Basilea. Nietzsche se sintió traicionado por su amigo Paul Ree (1849-1901), quien tampoco trascendió en su relación de amistad con Lou, no obstante que ella vivió muchos días con la familia Ree y viajaban juntos a menudo y él se mantuvo a reserva a petición de ella. El día que se habían conocido él le pidió la mano a la madre para casarse con su hija Lou.  Vivieron juntos en Berlín. Un camarada espiritual. El abandono de Paul fue abrupto. La ruptura se produjo porque ella se casó  con Friedrich Carl Andreas. “La pareja es esa apuesta utópica para hacer duradero el paraíso perdido” (Kristeva, 1983, p. 199).

Lou y Carl eran amigos de Ferdinand Tönnies y Hermann Ebbinghaus. Tönnies le preguntó a Lou sobre FN y ella le contestó en 1888: “Nietzsche es uno de los seres mas ricos, más secretos y más ocultos que hayan existido. Imprevisto, surgido de las tinieblas, influyente – hasta tal punto que casi se tiene la sensación de que su espíritu entrevé una obra surgida de las ocultas tinieblas de una célula de locos, bajo la forma de una gigantesca máscara” (citado en Pfeiffer, 1970, p. 325).

Nietzsche comenzó a degradar a Lou, a reprocharle, a vituperarla; la acusó de que carecía de la delicadeza para tomar y dar. “Creo que nadie puede pensar mejor sobre usted, pero tampoco nadie peor” (carta escrita en diciembre de 1882). El se siente loco, toma opio, sufre jaquecas y la soledad lo ha trastornado. En realidad se decepciona de Lou. El malentendido con Lou se puede entender en los términos de Deborah Tannen: el estilo conversacional es consecuencia tanto de la etnicidad como indicador de la misma. Para Kristeva existen rastros de lo femenino reprimido en el discurso simbólico masculino.

La visión del mundo misógino de Nietzsche era consecuente con la ideología burguesa, aunque un tanto excedida y denigrable por parte del filósofo. Es semejante la tesis negativa sobre lo femenino del filósofo Weininger (1903), en relación con su tesis sobre la emancipación de la mujer, “no es ni siquiera el deseo de alcanzar una paridad externa con el hombre sino que radica en la problemática aspiración de la mujer a ser internamente igual a él, a gozar de su libertad espiritual y moral, y a participar en sus preocupaciones y de su capacidad creadora. Pero lo que nosotros afirmamos es que la mujer carece de la necesidad, y, por lo tanto, de la capacidad de emanciparse. Todas las mujeres que realmente tienden a la emancipación, todas las que han alcanzado fama con justo derecho y se han hecho conocer por algunas de sus condiciones espirituales, presentan siempre numerosos rasgos masculinos, y una observación sagaz permite reconocer en ellas caracteres anatómicos propios del varón, un aspecto somático semejante al del hombre” (p. 75).[7] La ideología burguesa sobre lo femenino representaba a la mujer con las siguientes características: el protestantismo consideraba que los vínculos sexuales en el matrimonio debían de regirse por ciertas reglas.

Friederich Wilhelm Nietzsche Oehler, nació el 15 de octubre de 1844 en Rökken, cerca de Lutzen, pequeña ciudad de la pequeña ciudad de Turingia Sajona, unida  a Prusia en 1815. Hijo de un pastor protestante, luterano. Su nombre de pila fue tomado del Emperador Wilhelm Friederich. A sus seis años de edad quedó huérfano de padre por una enfermedad del cerebro. Su vinculo con su madre fue distante y con su hermana Elisabeth, más estrecho aunque bajo el mandato de la mezquindad.

En el último manuscrito de Nietzsche Mi hermana y yo, describió el vínculo de incesto, de cómo ella se metía en la cama de Fritz y jugaba con su pene. Incluso hubo una práctica masturbatoria hasta la adolescencia. Por otra parte, describe su relación en un burdel con una prostituta exótica, que según él, fue la causa de su sífilis. Un día en el prostíbulo se sentó al piano. En el texto hay un elemento místico-erótico. Luterano. Es decir, la impresión de sensualidad de Lou, su cuerpo, su energía sexual y por otro lado la fe de Lutero, la transmisión de la Biblia, la religión. Éste hombre quedó  marcado por la esfera religiosa: un pastor, místico, escribía como predicador temas sobre la moral, la cultura, el estado y la religión.

Nietzsche fue compositor de música. Cuando Lou lo abandonó, le dejó con su poema Oración a la vida, y en seguida él mismo lo  musicalizó.

Oración a la vida.

Como el amigo ama al amigo

yo te amo, vida enigmática,

haya exultado en ti, o haya llorado,

Dolor o dicha me hayas dado.

 

Te amo a ti y a tus penas;

y si debes destrozarme

Me desprenderé de tus brazos

como del pecho amigo se desprende el amigo.

 

¡Con toda mi fuerza te abrazo!

Que tus llamas me prendan,

Que aún en las brasas de la lucha

Siga adentrándome en tu enigma.

 

¡Ser milenios! ¡Y pensar!

Cobíjame en tus brazos:

Si ya no puedes regalarme dicha

Sea – aún te queda el dolor.[8]

Nietzsche admirador y amigo de Wagner con quien estableció un vínculo de relación servil. El dominio del músico sobre el joven filólogo. Wagner se casó con Cosima, la hija de Liszt. Para Adorno (1963), Wagner era un teórico del racismo y del antisemitismo, su música es un impresionismo que registra la producción industrial retrógrada de la Alemania de fines del siglo XIX. Nietzsche ulteriormente prefirió la música de Brahms y esto no lo pudo tolerar el mismo Wagner.

Nietzsche estudió filología clásica en Bonn. Analizó la vida de Beethoven de acuerdo a la obra de Marx. Examinó  las partituras de Schumann. Se matriculó en filosofía en la Universidad de  Leipzig en 1865. Fue influenciado por la filosofía de Schopenhauer. Es asignado profesor a los 24 años y obtiene simultáneamente el doctorado en Basilea, Suiza,  sin mediar  ninguna tesis. En sus investigaciones filológicas incluyó la historia y la filosofía.

Cuando conversaba de un tema de su interes se veía encenderse una luz conmovedora en el trasfondo de sus pupilas, que de inmediato se extinguía. Triste y abrumado, su soledad se manifestaba por un humor sombrío, casi amenazador, de su interior un abismo, siempre solo, sin compartir su soledad, silencio y reserva. “Recuerdo cuando la primera vez que me dirigió la palabra, -era en la iglesia de San Pedro  de Roma, en una mañana de primavera-, lo harto rebuscado de sus gestos y de su forma de expresión me sorprendió y me indujo un error sobre su ser” (Andreas-Salomé, 1894, p. 37)

Lou Salomé describe a Nietzsche: “sus ojos, medio ciegos, cubría sus rasgos con un encanto mágico, traslucían las emociones que nacían de <su propio pensamiento>” (p. 36). Mediana estatura, aspecto tranquilo, cabellos negros, modestamente vestido, rasgos finos y maravillosamente expresivos de su boca, cubiertos por un espeso mostacho, su risa leve, nunca al hablar elevaba su tono. Un solitario destinado a vivir al margen de los hombres. “Sus manos, en cambio, conquistaban las miradas. Eran incomparablemente hermosas y finas, y el propio N decía que revelaban su genio” (p. 36).

Establecía vínculos de amistad muy estrechos con los hombres. El número tres era permanente. Un triángulo, no, una trinidad como eco de la religión. Cosima – Wagner, Ree-Lou y otros pares que realmente refieren al vínculo primario madre – hermana.

Nietzsche en relación con su enfermedad, se quejaba de dolores de cabeza y de ojos. Cuando enfermó fue internado en la clínica universitaria de Jena[9] dirigido por Binswanger, padre de Ludwig el psicoanalista-existencialista. Sus signos clínicos era un síndrome que combinaba problemas de la sintaxis por un daño cerebral y delirios de grandeza como cuadro paranoide. En el estadio final de su padecimiento fue depositado junto con su material y confinado en casa de Elisabeth cuidado por ella y la madre en Turín, Italia. Nietzsche falleció, paralítico y demente de una pulmonía el 25 de agosto de 1900.

 En el congreso de psicoanálisis de Weimar del 21 al 22 de septiembre de 1911, Ernest Jones y Hanns Sachs, visitan a la hermana de Nietzsche para rendir un homenaje al pensador.

No es posible verificar el testimonio de Nietzsche sobre la relación con una prostituta y el contagio posterior de sífilis que le causó la enfermedad neurológica. Jaspers diagnosticó con cautela como parálisis cerebral. En la Sociedad de los Miércoles de Viena se expone el caso Nietzsche: primero  Hitschmann el 1 de abril de 1908 y segundo, Häutler el 28 de octubre de 1908. Freud fue cauto en proponer primero fundamentar el diagnóstico neurológico sobre la parálisis antes de cualquier interpretación psicoanalítica sobre el autor o sobre el influjo de su obra, no obstante añadió sobre el énfasis en la fijación materna y complejo paterno y el papel de Cristo en su adolescencia y su narcisismo relacionado con tendencias homosexuales.

Para Foucault, “El último grito de Nietzsche , proclamándose a la vez Cristo y Dionisios, no es en los confines de la razón y de la sinrazón, en la línea de fuga  de la obra, el sueño común a ambas, finalmente alcanzado e inmediatamente desaparecido, de una reconciliación… es, más bien, el aniquilamiento de la obra, a partir del cual se vuelve imposible, y le es preciso a Nietzsche callarse; en ese momento, el martillo cae de las manos del filósofo” (p. 268). Para Foucault lo tiene sin cuidado la fecha exacta de la locura de Nietzsche que separa la razón de la sinrazón, la salud de la locura; en realidad las cartas de ese periodo y su obra inicial están emparentados. “La locura de Nietzsche, es decir, el derrumbe de su pensamiento, es el elemento que hace que su pensamiento  se abra hacia el mundo moderno. Lo que le hacía imposible, lo hace contemporáneo; lo que le quitaba a Nietzsche, es lo que nos ofrece” (Foucault, 1964,  p. 268). En términos de psicohistoria a mi me parece que es fundamental conocer el dato biográfico del inicio de la locura porque permite comprender el cuadro clínico.

VI. Freud y Nietzsche.

Lou no fue el puente entre Nietzsche y Freud como suponen algunos autores. Tal vez el vinculo vital por conocer personalmente a ambos despertó esa hipótesis. El Dr. Paneth, compañero de estudios de medicina de Freud, conoció a Nietzsche y le escribió bastante sobre él. Además, Freud le cuenta a Fliess sobre Nietzsche. Freud lo leyó  en 1900, en rigor, tenía toda su obra pero no se atrevió a revisarla a fondo.

El escritor Arnold Zweig intentó vincular a Nietzsche con Freud. Después proyectó escribir una novela sobre el filólogo. Su propósito de escribir era para descubrir el abismo entre su carácter amable y tímido y las oraciones estruendosas de sus escritos, además de rescatarlo de la ponzoña de su hermana y de la apropiación nazi del pensamiento de Nietzsche y demostrar la aversión de éste hacia el antisemitismo. Para describir su timbre de voz, manera de vestir, modo de hablar, su porte y la impresión que causaba en los demás, solicitó la intervención de Freud para que Lou colaborase en el estudio y ella fue determinante en su negativa y descartó con espanto cualquier tipo de información al respecto. “A mi jamás quiso hablarme de él” le escribió Freud a Zweig el 11 de mayo de 1934. Y el 12 de mayo le dice que “durante mi juventud, Nietzsche significó para mi algo así como una personalidad noble y distinguida que me era inaccesible”. Freud le advertía a Zweig de la dificultad de describir sobre el carácter de un sujeto sin conocer su constitución sexual que en Nietzsche era enigmática y de que en la patología de la parálisis los conflictos retroceden en la etiología.

VII. Lou y Carl Andreas.

Lou se casó con Carl Andreas, filólogo, estudioso del iraní,  el 20 de junio de 1887, siete meses después de establecido el compromiso, en el lapso de su relación de amistad con Paul Ree que quedó muy herido. Lou tuvo una reacción muy extraña con su prometido, un día le hundió una navaja en el pecho con un movimiento sereno. En otra ocasión, tendida en un diván, el marido se acostó a su lado con una súbita decisión de sorprender y de conquistar, la despertó el tono de un leve sonido, sintió una despersonalización, sus brazos lejos de ella, y al abrir los ojos sus manos estaban  estrangulando el cuello del esposo. “En la mujer parece como si todo desembocara en su propia vida interior, no hacia el exterior: dentro de su interior como en el ámbito de su propio círculo, como si no pudiera salir de ella sin herida o dolor como la sangre de la piel” (Andreas-Salomé, 1899, p. 21).

Permanecieron distantes sexualmente, no obstante que vivieron juntos 40 años. El nunca quiso saber de las relaciones de Lou, los viajes frecuentes de ambos y la cúpula de silencio entre ellos, mantuvieron un lazo peculiar. Una manera de no estar, ante el otro, en face, hasta de volverle en cierto modo la espalda, paradójicamente lograron una comunión con un simple respeto mutuo que ofrecía posesión y seguridad. Cómo se entiende la infidelidad de Lou. Escribió en un viejo diario esta frase que a la luz de la posterioridad le sorprendió: “Le soy fiel para siempre a los recuerdos; nunca se lo seré a las personas” (Andreas-Salomé, 1931, p. 134). Sin embargo, bajo la égida psicoanalítica interpretó la infidelidad de la manera siguiente, a manera de  intelectualización: “seres que no son ‘fieles’, no por ello dejan a una persona por otra, sino que se ven impulsados a regresar a sí mismos, reapareciendo como si volvieran del espacio. Su infidelidad no es, en consecuencia, una traición” (Andreas-Salomé, 1912-1913, p. 129). Amaremos lo que no tenemos: “el objeto (de amor) es el objeto que falta” (Kristeva, 1983, p. 63)

 Lou frecuentó en París a Wedekin en 1894. Tuvo un idilio alpino en una choza: comían queso, pan, bayas y bebían leche. Con Savelii escapó a Suiza. “Más luego me llegó la hora en que algo o alguien parece hacerme seña, una noche cualquiera y tengo que marcharme” (Andreas-Salomé, 1931, p. 93). Se escabulle en secreto, sin decir adiós, en plena noche. En Viena se conjugaba lo erótico e intelectual, aquí   conoce a Arthur Schindler en 1895.

VIII.  Ser una cosa entre las cosas.

Deja que todo  te suceda:

la  belleza y el   espanto.

Rilke.

René Karl Wilhelm Johann Josef Maria Rilke Entz nació en Praga el 4 de diciembre de 1875. Familia cristiana. Vivió una infancia combinada de intimidad y angustia. Entrega de lo íntimo  y salvaguarda de la soledad en los vínculos posteriores. Su relación con su madre fue conflictiva, con fragmentos de recuerdos rotos, con necesidad de rehuir de ella.  Lo vestía de niña en memoria de una hermana muerta de Rainer. Rilke Ingresó en la Facultad de Filosofía en la Universidad de Praga donde estudió filosofía, literatura alemana e historia del arte durante el invierno de 1895-96. Un semestre más adelante se cambia a derecho. Medio año después tiene la intención de seguir su impulso de creatividad literaria. Es el inicio de una vida errante. Incursiona en la poesía, dramaturgia. Comienzan a publicar sus poesías. Es el poeta del espacio interior del mundo. Permaneció estudiando historia del arte italiano. Estableció amistad con el escritor Jakob Wassermann.  Quiso conocer a la famosa escritora Lou Salomé.

Lou y Rilke se conocieron en Munich el 12 de mayo de 1897 a través de Jakob Wassermann. El ya la había conocido por medio de su obra de ficción Ruth y de su biografía sobre Nietzsche. Entre los días del 6 al 8 de junio escribió Rilke:

A través de ti quiero ver el mundo, pues entonces no veo el mundo, sino tan sólo a ti, a ti, a ti.

Yo te he visto siempre como se ve al que se adora. Yo te he oído siempre como si siempre hubiera de creer en ti. Yo te he anhelado siempre como se anhela al ser cuya simpatía nos arrastra. Yo te he deseado siempre como se desea al que se implora de rodillas. (citado en Holthusen, 1958, p. 52).

Para ella: “El afecto erótico se culmina en la acción” (Andreas-Salomé, 1910, p. 104). Se estableció un vínculo muy profundo que duró tres años. “En la identidad de la mujer joven debe mantenerse abierto a las peculiaridades del hombre con quien se va a unir y de los hijos que va a criar, pienso que gran parte de la identidad de una mujer joven está previamente definida en su clase de atracción y en la naturaleza selectiva de su búsqueda del hombre  (u hombres) que ella desea ser mirada” (Erikson, 1968, p. 354). Ella experimentó su primera relación sexual en Wolfratshausen, Valle de Isar durante el verano del 14 de  junio a septiembre de 1897; “en la unión erótica perderse y estar totalmente allí son dos fenómenos que se dan juntos, como sin contradicción. La sensación de perderse creativamente, de quedar absorbido en el otro, suele estar a una distancia ínfima del ensimismamiento, o absorción en el sí-mismo.” (Benjamin, 1988, p. 97).

En relación a la espera de un vínculo, Erikson establece la relatividad y la complementareidad del encuentro después de una expectativa anhelada y pacientemente esperada. “Una verdadera moratoria debe tener un término y una conclusión: la condición de mujer surge cuando la atracción y la experiencia han logrado seleccionar aquello que es admitido para dar la bienvenida al espacio interior ‘para guardar’” (1968, p. 354). Lou se permitió la moratoria sexual, la intimidad,  pero eludió la generatividad, sin crear hijos. Para Lou fue más importante la producción afectivo sexual que la reproducción (Nicholson, 1986).

El primero de octubre Lou regresó a Berlín y Rilke cambió de residencia a la misma ciudad por un año. Ella tomó cursos con George Simmel. Rilke escribe un diario de viaje para Lou cuando se traslada a Florencia. De nuevo en Praga y Berlin. Se traslada al Báltico. El 31 de julio de 1898 se fue a vivir con Lou y su marido a la Villa Waldfrieden en Schmargendorf, cerca de Berlin. Permanece hasta octubre de 1900. Después viajaron a San Petesburgo y Moscú en pascua de 1899 acompañados por Carl. Vive en casa de la familia Salomé del 4 de mayo hasta el 17 de junio. Regresa a Berlin y ambos preparan otro viaje de estudios a Rusia. Viven juntos cerca de Meinigen seis semanas. Un año después volvieron Lou y Rilke a Rusia el 7 de marzo de 1900, sin el marido. Del 9 al 31 de mayo en Moscú. Visitaron de nuevo a Tolstoi en las dos ocasiones. Permanecen viajando por Rusia, en Moscú desde el 6 hasta el 18 de julio. Regresan a San Petesburgo. Durante tres semanas él estudia en las bibliotecas mientras ella se va a Finlandia a visitar a unas amigas. Rilke  quedó maravillado por la riqueza cultural y folklórica de Rusia. Lou inspiró a Rilke en su poesía de esa época. “habíamos estado hablando de lo frecuente que es que ese tipo de amantes extraiga el poder de su amor en un engaño, y que la fuerza del corazón surge tanto más poderosa y fértil cuanto menos legitimada está por su objeto” (Lou 1931-1932, p. 119). El 22 de agosto regresan en tren a Berlin.

La relación de amantes finalizó el 21 de febrero de 1901. “No se buscaban en nosotros dos mitades: la totalidad sorprendida se reconoció, con un escalofrío, en la increíble totalidad. Y así fuimos hermanos, pero como de tiempos remotos, antes de que el incesto se tornara sacrilegio” (Lou,  1931-1932, p. 124). Hacemos nuestra la pregunta de Kristeva:  ¿No transporta cada cuerpo de mujer amada la propia sublimidad: la carencia mantenida de que lo sublime, la felicidad, la amada absoluta, podría existir, aun cuando los fracasos del camino arrojen una luz irónica sobre tal absoluto? (1983, p. 309).

Pero Rilke no podía permanecer en un lugar, como veremos mas adelante, y Lou debía regresar a su hogar a Gotinga con su marido así que los sucesivos encuentros amorosos fueron espaciándose en las siguientes regiones: Munich, Dresden donde conocen a Franz Werfel, y a otros pueblos y ciudades.

Lou le escribió a Rilke de Gotinga el miércoles 24 de junio de 1914 “tengo la impresión de que estamos, en alguna parte, estrechamente el uno al lado del otro (poco más o menos como en Dresde cuando, consultando el indicador, de repente nos entraron ganas de volver a Munich), apretados el uno contra el otro como niños que se cuchichean mutuamente algo doloroso o tranquilizador” (Pfeiffer, 1952, p. 29).

Es plausible suponer que ella tuvo escarceos, caricias y besos con los hombres que se enamoraron de ella. Cuando conoció a Rilke sucumbió a su pasión. Espacio interior del mundo con la embriaguez de la unión sexual. Suponemos en Lou que realmente era una inhibición intelectual sobre su sexualidad y no una represión sobre sus pulsiones. Lou escribió en 1934: “Si durante años fui tu mujer, fue porque tú fuiste para mí lo por primera vez real, cuerpo y ser humano indiferenciablemente uno, hecho indubitable de la vida misma” (Andreas-Salomé (1931-1932, p. 124). “Interdependencia interna de lo femenino-masculino. Flujo multigenerizado del campo social de la inter-subjetividad dinámica. El género del yo no se establece a priori ni en lo singular; la identidad de género sólo se mantiene en virtud de estar marcado por su Otro, que no es idéntico a él” (Cornell y Thurschwell, p. 235).

Rilke y Freud, cada uno por su lado visitaron la ciudad de Trieste. Freud que trabajó allí una temporada, lo representó en un sueño y Rilke en un poema. Freud conoció al poeta poco después de que Duino lo inspirara para crear su elegía. Lou es una especie de ángel entre ambos.

Rilke contrajo matrimonio con la escultora Clara Westhoff, en 1902 y tienen una hija Ruth (título de una novela de Lou). Ella es estudiante de Rodin con quien Rilke establece una relación de amistad, incluso trabaja como su secretario epistolar con él durante su estancia en París. Abandona mujer e hija de ojos azul oscuro, cabello negro queda bajo la tutela de los abuelos maternos. “cada uno de los cónyuges sabe respetar la soledad del otro” y de nuevo su vida se torna errante: París, Roma. “Vive permanentemente bajo la tensión de dos inclinaciones contrapuestas: por un lado la nostalgia de una vida sedentaria entre sus congéneres y en cercana convivencia con la naturaleza, y por el otro lado la necesidad imperiosa de la soledad y del retiro, de estricta independencia, y de vivir desarraigado” (Holthusen, 1958, p. 115). Rilke un ser errante. Una de las características de Rilke es su vida itinerante. Mudanzas continuas de ciudades; su residencia era móvil. Trasnochaba en múltiples lugares gracias a la generosidad de mecenas, casi todas mujeres. En el fondo Rilke anhelaba un hogar o una región (Heimat). “Significa para él la síntesis de las condiciones humanas dadas en una peculiar entrega confidencial o íntima” (Holthusen, 1958, p. 64). Sin embargo, se puede encontrar en esta disposición del poeta a los cambios como un proceso de identificación con Rodin cuando lo describe en una carta a Lou el 8 de agosto de 1903, sobre lo que comprendió del significado del hogar para el escultor: “La primera vez que fui a casa de Rodin…comprendí que su vivienda sólo era para él una pobre necesidad: un abrigo contra el frío, un techo para dormir. Le era indiferente y era lo que en el mundo pesaba menos sobre su soledad o su recogimiento. Es que en si mismo él encontraba un hogar: sombra y lumbre, refugio y paz” (Rilke Cartas a Rodin, p. 79)  Entonces Rilke con su casa interior vaga por varios hospedajes: en Toledo, París, Rusia, Italia, Suecia. Más de cincuenta hogares como marco para su creatividad poética, se aislaba en su trabajo, en una casa en plena soledad. Liberado de la energía creativa y finalizado el proceso de escribir poesía volvía al contacto humano. En rigor, había construido un espacio interior del mundo (Wltinneraum), “Que no es menos la intimidad de las cosas que nuestra intimidad y la libre comunicación de una y otra, libertad poderosa y sin reserva donde se afirma la fuerza pura de lo indeterminado” (Blanchot, 1955, p. 126).

        Comenzó a estudiar danés para leer a Kierkegaard. Viaja a Copenhague en 1904.  Permanece algunos días en Gotinga en el verano de 1905 visitando a Lou. Después toma camino a Bélgica, Nápoles, Venecia, Capri, Leipzig, Aviñón, Africa, España.

Rainer tenía una enorme  comprensión de sentir a la mujer. Un hombre sin casa que evadió retornar a la casa paterna. “Objetivar estas desesperadas confesiones de su doble interior” (Holthusen, 1958, p. 142). El 20 de enero de 1912 consulta a Lou sobre un posible tratamiento psicoanalítico. Y Lou lo disuade porque consideró que podría perturbar su veta poética. El poeta establece comunicación y amistad con varios artistas: Cézanne,  Gide,  Romain Rolland, Valéry. Rilke leyó la obra de Proust en 1913. Durante la guerra vivió en Nyon, Suiza. Conoce a Carl J. Burckhardt en Basilea. Emplea un lenguaje profético. Hindemith compuso música para uno de sus poemas en 1923.

Rilke se siente un hombre roto por la enfermedad de leucemia en septiembre de 1925 y muere el 30 de diciembre de 1926.

  1. Lo inconsciente como espacio interior.

Freud disfrutaba con la admiración de mujeres hermosas. La bella y deslumbrante Lou fue solo la más impresionante entre ellas (Gay, 1988). Freud pretendía de las mujeres todo: fuerza, ternura, carácter bullicioso e inteligencia. Los ojos de Freud inquisitivos, castaños brillantes, mirar desde las profundidades. Se enamoró dos veces, una a los 17 años con Gisela Fluss, de 15 años, a quien amó ardientemente, mientras visitaba su pueblo natal; y la otra Martha Bernays con quien procrearon seis hijos. Existe la sospecha, rumor difundido por Jung, de que Freud de involucró sexualmente con su cuñada Minna, pero no hay suficiente evidencia de esta suposición. Aún existen documentos íntimos de Freud bajo resguardo en cajas de seguridad (Kerr, 1993).

Lou conoció a Freud en el Congreso de Psicoanálisis de Weimar en otoño de 1911. Ella venía en compañía del psicoanalista sueco Paul Bjerre [10], quien escribió una historia del psicoanálisis. El 27 de septiembre de 1912 Lou le solicitó a Freud si podría asistir a sus cursos y a las reuniones de los miércoles, y, él contestó el 1 de octubre a que fuese a aprender lo poco del psicoanálisis que puede ser mostrado y comunicado.

Previamente a su llegada fue presentada su obra al grupo de los miércoles. Hugo Heller leyó un trabajo sobre Lou como escritora en una reunión del miércoles 23 de octubre de 1912. La estadía de Lou en Viena para estudiar con Freud comprendió del 25 de octubre de 1912 hasta el 6 de abril de 1913. Cuando llegó a Viena estudió también en el grupo de Adler[11]. Freud le advirtió que no hablara de ambos en ninguna parte de los dos grupos.

Freud sostuvo a Lou como puerto de seguridad. En cambio, Sigmund, desde el primer momento, quedó encandilado de manera narcisista por ella e incluso cuando no asistía a alguna de sus reuniones él quedaba un poco desconsolado, extrañándola. “He adquirido el vicio de dirigir mi conferencia siempre  a una determinada persona de entre los oyentes, y ayer tuve la mirada fija, como fascinado, en el asiento vacío que habían dejado para usted” (carta de Freud a Lou el 10 de noviembre de 1912). Lou en su “hotel tenía que dejar siempre la dirección de donde estuviera en ese momento, para, en el caso de tener Freud tiempo libre, acudir lo más rápidamente posible desde donde quiera que fuese” (Andreas-Salomé, 1931, p. 151).  En el epistolario se reconoce la confianza de la comunicación, petición de fotos, anhelo de verse. Envío de flores y de su compañía al hotel a la una y media de la mañana después de una cena con la familia. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si hubo o no ningún vínculo erótico a nivel consciente de parte de ambos. Es posible suponer que en lo intersubjetivo, en lo  inconsciente, existieron  fantasías eróticas. Freud encariñado de Lou, según él, sin la menor huella de atracción sexual, testimonio que escribió el 10 de febrero de 1937. A mi me parece que el no es una negación que significa lo contrario. Es plausible suponer que realmente se enamoró de ella pero que por su educación victoriana, su apego materno y su fidelidad a Martha no se atrevió a actuar su deseo.

Es importante señalar que el tipo de vínculo de amor de Lou con los hombres y las maneras de aproximación de ellos a ella, las actuaciones en el escenario idílico, la distancia física y la cercanía erótica se enmarca en el estilo de pasiones de la burguesía del siglo XIX, como lo describe Peter Gay (1984). Quizás a Lou no le impresionó Freud como un hombre atractivo por la rigidez corporal, solamente quedó cautivada por su genialidad. Era un hombre rutinario, cauto, con un horario rígido, predecible, un esclavo del reloj y sometido al deber del trabajo. Durante esta temporada ella estableció un tórrido romance con Tausk, que permanecieron juntos los seis meses dedicados a estudiar con Freud. Ella sexualmente prefería hombres volátiles, aves errantes como Rilke y Tausk.

Bajo la égida freudiana Salomé escribió sobre la mujer, intentando conciliar la posición de Freud a su propia vivencia interna femenina, en este sentido encuentra que la mujer sintetiza la pulsión de la agresión del yo con la sexualidad. “Lo femenino… consigue  ver realizado…su más profunda paradoja: vivir lo más vital como lo más sublimado…en las transferencias del amor, la esencia femenina-univoca permanece, durante toda la vida,…a aquella fusión originaria con el todo en la cual descansábamos antes de que nos entregaran a nosotros mismos y el mundo se nos fuera abriendo en una serie de figuraciones individuales” (Andreas-Salomé, 1914, p. 48).

Lou se dedicó toda su vida a la profesión del psicoanálisis, el psicoanálisis para ella era un método práctico de cura. Según Marie Moscovici, Salomé era perspicaz, pertenecía al grupo de los fundadores, mujer de extraordinaria independencia de espíritu, discípula ardiente de Freud, poco preocupada por ortodoxia alguna le escribía que el psicoanálisis no podría ser otra cosa sin su nombre. Freud le insistía que cobrara lo suficiente para vivir, en algunas ocasiones él le regalo dinero.[12] Anna Freud se hizo amiga de ella y pasaba prolongadas temporadas de visita, además estuvo en un proceso analítico con Lou. Realmente se hizo amiga de la familia Freud, que estaba muy estructurada, y, cada vez que visitaba Viena llegaba a casa del profesor.

X. Hermano animal.

Lou y Tausk se conocieron en la reunión del miércoles 30 de octubre de 1912 cuando Lou llegó al seminario de Freud y solamente encontró a un rubio testarudo, de ojos azules, atractivo, de 33 años. Conversaron sobre Buber y un comentario suyo causó resistencia en ella. El siguiente sábado 2 de noviembre,  asistió al curso de Freud y notó la llegada de Tausk, con bata blanca, procedente de la clínica psiquiátrica. Tausk le regaló los Anales, llevándoselo al hotel. Después de cada sesión es acompañada por Tausk y Federn. Lou asiste al curso de Tausk sobre psicoanálisis. El martes 19 de noviembre de 1912. “He hablado frecuentemente con Tausk, y siempre ha resultado agradable, sin saber mucho de él. Lo recuerdo sobre todo por una de sus observaciones…me llenó tan plenamente como si yo misma hubiera efectuado la intervención.” (Andreas-Salomé, 1912-1913, p. 40). Diariamente durante el mes de  diciembre visita con Tausk el  ambulatorio de neurología de 9 de la mañana  a la 1 de la tarde, vestida con bata blanca. “Aquí en Viena, Tausk me ha inducido a asistir a pesar del trabajo, del cansancio y de la falta de tiempo; frecuentemente no es más que media hora; y siempre me impulsa a reír el que nos brindemos a ello.” (Andreas-Salomé, 1912-1913, p. 102) . Se reunían a estudiar juntos, tomando notas. Tausk le pareció el más interesante de los discípulos de Freud.  De regreso a Viena del 21 de agosto al 5 de septiembre de nuevo con Tausk, en su casa, es recibida con flores y una atmósfera cálida. En el Congreso de psicoanálisis en Munich del 6 de  septiembre  al 3 de octubre de 1913, Lou llegó acompañada por Rilke para presentarlo a Freud y Tausk se sentó junto a Freud quien abiertamente lo rechazaba. Tausk abandonó al segundo día el congreso.

Viktor Tausk Roth nació en Zsilina, Eslovaquia, el 12 de marzo de 1879. El padre periodista. La madre, muy hermosa, era una yddische mamme. La familia, judía, se trasladó a Croacia. El lenguaje era el alemán. En 1892 en Sarajevo. El niño también aprendió croata, latín, griego, más tarde francés, italiano. Aquí estudió para abogado. En 1897 a Viena donde se casó con Martha Frisch, pariente lejana de Martin Buber, pero cristiana por parte de madre. Militaba como socialista, era marxista y feminista. Tuvieron dos hijos.

Tausk con doctorado en Derecho, fue juez en Sarajevo. Se cambiaron de residencia a Mostar. Los esposos se separaron y se trasladaron a Viena en 1905. Tausk se estableció en Berlín en 1906. Se dedicó a escribir cuentos, obras de teatro, dibujar, tocar el violín y dirigir obras escénicas y como periodista para ganarse la vida.

Viktor era muy brillante y amante de Lou. Era un hombre que no toleraba la dependencia femenina y se alejaba de la mujer. Sus enamoramientos eran múltiples y fugaces. Cuanto mas amaba más era su dependencia y su crueldad. Rompía los vínculos. En Berlín se relacionó con una bailarina Lea Rosen. Otra mujer Ilse Zimmermann. Vivió una fase depresiva. Escribió una carta a Freud sobre un artículo y éste lo invitó a estudiar en Viena psicoanálisis. Se trasladó en otoño de 1908. Estudió medicina. Se tituló en 1914. El grupo de los miércoles lo recibió con entusiasmo y Freud fue generoso con donarle dinero.

Médico militar en la guerra en Lublín en 1915 y en 1916 trasladado a Belgrado. Aquí vivió un romance con una viuda joven y bella. Noviembre de 1918 en Viena. Se somete a análisis con Helene Rosenbach Deutsch en enero de 1919, seis días a la semana por tres meses, supervisada por Freud. Éste le exigió a Helene dejar su análisis o abandonar a Tausk. Se enamoró de una chica 16 años menor que él, Hilda Loewi, concertista de piano. Tausk, un hombre siempre enamorado. El 26 de marzo de 1919 le escribió Tausk a Lou: “Desde el Congreso de 1913 apenas e hablado con una sola persona. Mi soledad es ahora total. He cumplido 40 años y deseo una compañera para las postrimerías de mi vida. ¿Sabes de alguna que valga la pena conocer?”.

Tausk se suicida el 3 de julio de 1919. Freud demora en enviar la noticia. Lou responde el 25 de agosto: “¡Pobre Tausk! Lo quería. Creía conocerlo y, sin embargo, nunca hubiera pensado  que se suicidaría”. La conmovía su sensación interna de desamparo.

XI. Desenlace

Lou vivía en Gotinga, en el piso de arriba de la casa y Andreas en el de abajo en compañía de la ama de llaves. Se cree que tuvo una hija con ella. Lou a la edad de 76 años murió con diabetes en la noche del 5 de febrero de 1937. Freud le escribió a Max Eitingon el 24 de febrero de 1937: “La muerte de Lou parece extrañamente irreal…nos parecía tan ajena a cualquier tipo de tiempo”. Freud escribió en un obituario: “Era evidente que sabía dónde es preciso buscar los reales valores de la vida. Quien se le acercaba recibía la más intensa impresión de la autenticidad y la armonía de su ser, y también podía comprobar, para su asombro, que todas las debilidades femeninas y quizá la mayoría de las debilidades humanas le eran ajenas, o las había vencido en el curso de su vida” (Freud, 1937, p. 299).

XII. Narrativa de la escritora Lou Salomé.

Lou como autora escribió con el seudónimo de Henry Lou varias obras. Cuando Lou escribe con un seudónimo; “el seudónimo es un dominio que esconde un secreto. Lo que se deja ver (la cristalización fantasiosa), pero también el nombre inventado por su propio autor que es el seudónimo) permite guardar para sí, en la noche impersonal de la pulsión, la innombrable huella de una oscura pasión” (Kristeva, 1983, p. 318). Escritora, aventurera del psiquismo, “llegan al extremo de la noche donde nuestros amores no se atreven a arriesgarse” (Kristeva, 1983, p. 330).

Para estudiar la estructuración de la novela como una transformación, la consideramos como un dialogo de múltiples textos o mejor dicho, como una intertextualidad” (Kristeva, 1970, p. 94). La noción de transformación diacrónica nos va a permitir, por un lado, definir la especificidad del discurso llamado literario como una intertextualidad, es decir, que tome cuerpo añadiendo a la superficie de su propia estructura definida por relación sujeto/destinatario, el espacio de un texto extraño, al que modifica…la noción de transformación diacrónica nos autoriza a añadir, al modelo generador del texto novelesco, el mecanismo de la intertexualidad. (Kristeva (1970, p. 95). El enunciado es ambivalente. “El enunciado del otro está representado por el enunciado del narrador” (Kristeva, 1970, p. 131). El pasado de la enunciación histórica para transformarlo en su pasado psicológico. Así era la estructura de la novela psicológica del siglo XIX (Kristeva, 1970, p. 251).

En lo que sigue se realizara una interpretación de la visión del mundo femenino de Lou con dos narraciones. “La mujer es siempre la paradoja de sí misma en cuanto que por su actividad creativa la vida misma está constantemente actuando en ella” (Andreas-Salomé, 1910, p. 96).

En Fenitschka, una joven rusa vestida con un sencillo vestido negro con aire de monja. La visión del mundo de Lou se expresa en el relato como cuando dice que el personaje femenino trata a los hombres fraternal y asexual como si fuesen hermanos en el mundo. La mujer libre que lucha por sus derechos por el estudio atrapa los conocimientos y una vida llena de emociones.  Para Fenia la finalidad de la vida  no es el hogar, familia. Ama de casa, niños. Los espacios de la narración son: Moscú – Zurich – París -Zurich – Smólénsk.

 Fenitschka o Fenia Iwanowana Betjagin, nacida en Moscú, viaja a Zurich para estudiar un doctorado y en unas vacaciones en París, conoce a Max. Ella se muestra ingenuamente confiada ante el avance seductor de él. Están primero en un café y después deambulan por la calle por horas. Él la invita a tomar un café a su hotel y allí la acosa sexualmente, ella reacciona serenamente fría, con dignidad y sale del cuarto. Regresa a Rusia y un año después Max la visita en ocasión de la boda de su hermana con un barón. La visión del mundo que expresa es que el conocimiento crea emoción, que las mujeres están obligadas a guardar asuntos secretos y los hombres a mantener una prudencia discrecional. Hay elecciones azarosas. El amor da paz. Hay un juego erótico de ella hacía él cuando le planta un beso en la boca considerándolo un amigo – hermano. Es un encuentro que como polilla gira alrededor del farol y de pronto se lanza hacia afuera en un torbellino centrífugo, se queda sola, sin su amante, sin su amigo.

Fenia dice: “Cuántas dudas y tormentos, cuánto trabajo y cuántas modificaciones se producirán en el alma antes de que una persona se implante tan profundamente en otra, tan profundamente que ambos continúen creciendo necesariamente con una misma raíz si quieren crecer de verdad”. Toda expresión lingüística tiene un momento dual, momento simbólico y momento semiótico. El primero “nombra la función referencial de la expresión lingüística, el modo en que ésta se sitúa a quien habla en relación con una realidad que está fuera de él o de ella. Lo semiótico nombra los aspectos inconscientes, corporales de la expresión lingüística, tales como el ritmo, tono de voz, metáforas, juegos de palabras y gestos” (Young, p. 110).

En el relato Una divagación:

La narradora pregunta: “¿Qué es la persona esencialmente aparte de aquello en lo que la transformamos y arreglamos a nuestro gusto?” Los espacios son: Hogar—Sanatorio Psiquiátrico – París — Sanatorio Psiquiátrico.

Adine, es una pintora que abandona en Rusia a un joven médico psiquiatra que trabaja en un sanatorio para enfermos mentales, para dedicarse al arte como pintora y se va de Rusia a residir a París. En relación con la justificación para no casarse dice: “Todo aquello que me enamora es tan sutil, tan volátil y extravagante que no se presta para un matrimonio”.

El vínculo con el psiquiatra era de un sometimiento increíble, para ella no era amor, sino algo oscuro, más pulsional, siniestro. Una demencial auto humillación y auto sumisión. El médico “Pero en los cristales de sus gafas se reflejaba la luz clara de la mañana y me acordé de que muchas veces en la realidad sólo había visto este centelleo en las gafas que cubría realmente la expresión de los ojos que creía intuir detrás”. Con Benno se había despertado en ella un delirio erótico y estético”

El médico en un arranque pasional comenzó a besarla, “Y mientras yo cedía ante sus besos disparatados, se despertó en mí una emoción desconocida, muy tierna y casi maternal, la entrega de una madre, que sonriendo desnuda de su pecho hinchado da alimento al niño que llora”.

Es sorprendente el modo en que la escritora narra la representación de la relación erótica con la soledad: “Para abrirse a la participación sensual del otro, seguramente es necesario sentir amor por él pero en cierto extremo de la pasión amorosa, ésta se torna en un egoísmo tan inconsciente que de este estado ya no se extienden fibras sensoriales al mundo exterior, aunque sea el mundo de los sentimientos de la persona amada. Por esto es posible que simplemente no se reciba ni se perciba la perturbación de una discordia. La pasión amorosa es como la última y más extrema soledad”.

Apuesta por un vínculo de igualdad y compañerismo, bondad, sencillez, con todo, comprensión. Plantea la pregunta sin responder de qué realmente hay una tendencia de la mujer a la humillación.

En la literatura se narran situaciones triangulares de los vínculos de amor, el juego erótico de Lou de establecer tríadas por una parte es consecuencia de una visión del mundo de la burguesía decimonónica y por otra  es derivado de su conflicto edípico desplazado al lugar que ocupaba con los hermanos en un nivel, aunque en otro nivel profundo es consecuencia del complejo edípico, el padre una figura señera. Jessica Benjamin considera que la ausencia del padre en la niña apuntala una fijación paterna cuyo significado es la búsqueda permanente del objeto perdido. “En los rasgos de carácter de mujeres que han tenido muchas experiencias amorosas, sino cree poder pesquisar fácilmente los saldos de sus investiduras de objeto. El carácter del yo es una sedimentación de objetos resignados, contiene la historia de estas elecciones de objeto” (Freud, 1923, p. 31). No es casual que Lou estableció vínculos con hombres inestables en el tiempo y el espacio como Nietzsche, Rilke y Tausk. “Si el deseo es voluble, está loco por la novedad, es inestable por definición”(Kristeva, 1983, p. 201).

Y paradójicamente podría permanecer ligada de manera estable con hombres sin la liga erótica como el esposo Andreas y Freud. Hombres con un estilo de vida predecible, confiable en el devenir de los acontecimientos y viviendo en un escenario estable. Aunque Andreas viajase a menudo a sus investigaciones filológicas.

Es plausible suponer que el discurso compartido de Lou con Nietzsche, Rilke, Tausk y Freud está enmarcado sobre la base de las diferencias étnicas culturales. La formas de comunicación rusas, alemanas, checas, austríacas son diferentes. Además es importante señalar la diferencia de género. Lou pertenencia a la clase sexual femenina escribía su discurso con expresiones de dominio o de solidaridad.

El estilo del lenguaje alemán en su formalidad, distancia en el nombramiento de la persona de la carta y la aceptación íntima o cercana del tú (Du). Para Lou el trato del tú era banal, en cambio, el usted estaba relacionado a ella de modo íntimo. “La diferencia cultural no se limita a los niveles burdos y patentes de la lengua del país de origen y la lengua nativa, sino que también existe en los niveles subculturales de la herencia<étnica, la clase, la región geográfica, la edad y el genero” (Tannen, 1994, p. 31).

En relación con la figura materna Lou describe literariamente lo que Julia Kristeva entiende en la primaria relación afectiva madre-niña en términos lingüísticos, tiene un elemento dual: momento simbólico y momento semiótico, “la maternidad abre un horizonte: una mujer rara vez traspasa (aunque no necesariamente) su pasión (amor y odio) por otra sin haber ocupado el lugar de su propia madre, sin haberse convertido ella misma en madre y, sobre todo, sin el largo aprendizaje de la diferenciación de los iguales que le  impone el cara a cara con su hija” (Kristeva, 1983, p. 230); y añade en otro lugar que el narcisismo oralizará el lenguaje para “cargarlo de latencias gozosas de una lengua arcaica, materna. Ecolálica, vocalizadora, cantante, gestual, muscular, rítmica. La apariencia narcisista comporta pues, necesariamente, una modificación del lenguaje. Y de ello se pueden sacar premisas para todo el arte. Auténtico o fabricado, el arte de todas formas, comporta su momento narcisista, su parte necesaria de apariencia, de falsedad si se quiere, con la que desafía al universo de los valores consagrados, se burla de ellos y nos seduce mediante un prisma de facilidad y de placer. Se hace amar…” (Kristeva, 1983, p. 110). ¿Lou, en el fondo, buscó a través de su existencia a un vínculo inconsciente con su madre? “Así como para el ser materno, toda vida parece nacer de lo nacido en su seno, esto también revive en todo, reaparece en todo lo viviente bajo miles de disfraces, renovado, transformado” (Andreas-Salomé, 1917, p. 113). Y para Lou lo que realmente subyace en la fusión sexual es la conexión entre el erotismo y la religión como una unión por el goce por la vida, la dicha corporal o espiritual. Tal vez sea una apuesta al misticismo.

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[1] Un historiador formado en investigación psicoanalítica como Peter Gay no admite ningún encuentro posible entre historia y psicoanálisis, con otras palabras, critica la rama de psicohistoria por las interpretaciones “silvestres” de los investigadores, sin embargo, en su obra biográfica de Freud, implementa el instrumento de interpretación psicoanalítica sobre algunos de los rasgos de carácter de su personaje.

[2]  Suiza fue un refugio para los socialistas, compañeros de ruta como Plejanov, Axelrod, Lenin entre otros. Para resaltar en la línea de genero: Rosa Luxemburg (1870-1919) nacida en Zamoc, Polonía, bajo el dominio del zarismo ruso, estudió en la Universidad de Zurich desde 1889 a 1898 para huir de las condiciones de opresión femenina, antisemítismo e intolerancia religiosa. Primero estudió ciencias naturales y en el siguiente año se matriculó en economía, filosofía y derecho. Una mujer socialista y feminista, fundadora de la Liga de  Espartaco, un partido marxista. Durante la guerra de 1914-1918 sentenciada por un tribunal de Frankfurt estuvo presa tres años y medio aproximadamente en Berlín. Fue asesinada por su ideología política en la República de Weimar, Alemana.

[3] Vera Zasulich (1849-1919) primero trabajó como oficinista, varias veces estuvo presa por su praxis política contra el zar. Se asiló en Londres y Suiza y de regreso a Rusia trabajó en una imprenta clandestina, enseñaba a leer a los obreros,  seguidora del populismo ruso cuyas metas eran la justicia e igualdad social.

[4] En cambio, otra joven mujer judía rusa, contemporánea de Lou, nacida en Kosovo,  la anarquista, Emma Goldman (1869-1940) quedó sorprendida por el tipo de la protesta política de Vera  contra el régimen ruso a través del acto heroico de la rusa al intentar asesinar al tiránico prefecto de policía en 1878; fue un acontecimiento en que la joven generación quedó sorprendida. La atmósfera del tiempo vibra entonces para las personas con un don excepcional. Cuando Emma Goldman estudiaba cursos de obstetricia y enfermería en Viena alrededor del año de 1895 asistió a una conferencia de Freud sobre la represión sexual y su efecto sobre el pensamiento y acciones humanas, escribió su impresión sobre el conferenciante: “su sencillez y seriedad y su mente brillante se combinaban para darle a uno la sensación de ser guiado desde un sótano oscuro a la luz del día” (Goldman, 1931, p. 203). Al mismo tiempo descubrió los libros de Nietzsche y quedó muy entusiasmada por la magia de su lenguaje y la belleza de su visión. También la música de Wagner le fascinaba. Emma Goldman se encontraba en la Universidad de Clark cuando Freud dictó sus conferencias en 1909 y armó un escándalo en la mesa de trabajo sobre educación que causó su expulsión del encuentro. 

[5]  Comunicación personal en un día de  febrero del 2000.

[6]  Existe una película en la cual Dominique Sanda interpreta el papel de Lou en relación a la trinidad con sus dos amigos.

[7] Es notable un acontecimiento de la disputa de plagio en relación a la tesis de la bisexualidad en que se fundamenta Weininger. Su amigo Swoboda, psicólogo,  le comunicó sobre la bisexualidad escuchada en un comentario de su analista Freud, quien a su vez la había tomado, sin ningún reconocimiento, de su amigo Fliess, quien generó la tesis de la bisexualidad. Cuando apareció el libro de Weininger se armó un escándalo que hasta Freud mismo envió una carta abierta al periódico dirigido por el crítico Karl Kraus.  Cf. Jones  (1953-1957)).

[8] Es curioso que más adelante Lou leyera este último párrafo del poema a Freud, consciente de su padecimiento del cáncer, entonces después de la lectura ella se puso a llorar desconsoladamente y Freud  la rodeo con sus brazos.

[9] Mismo sanatorio donde fue internada en 1882  Bertha Pappenheim (Anna O).

[10] Poul Bjerre (1876-1965), hijo de un emigrante danés nació en Göteborg, Suecia. Estudió medicina en Estocolmo, se dedicó a la hipnosis y a la sugestión e  introdujo el psicoanálisis en los países nórdicos. Se casó con la suegra de su hermano y fue amante de Lou Salomé en agosto de 1911 a mayo de 1912, durante 9 meses. La conoció en Alvastra, un sitio de reunión de intelectuales y como escribió un libro sobre Nietzsche a quien admiraba establecieron el vínculo. Fue un lazo turbulento. Ella lo abandonó en Viena y lo  describió como un sujeto con depresión, puritano y advenedizo. En realidad era extravagante, esteta, místico, filósofo, escultor y poeta. Cfr. Ëlisabeth Roudinesco y Michel Plon (1997). Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires, Paidós. 

[11]  Lev Trotsky se estableció en Viena de 1907 a 1914. Trotsky frecuentó la amistad de Viktor Adler, Otto Bauer y Max Adler y conoció a Alfred Adler a través de su amigo Joffe que se analizaba con él. La esposa de Alfred  Adler, una mujer muy bella, Raissa Timofeyewna Epstein, (1873-1962) procedente de Rusia para estudiar medicina en la Universidad de Viena. La familia Adler documentó sus recuerdos de los hijos de Trotsky. No tenemos información que Lou y Lev se conociesen en Viena mientras participaban ambos en el mismo territorio, cercanos en la región del psiquismo y lejanos en lo político. Al revolucionario ruso no le interesó Suiza, solamente permaneció un par de meses en Zurich para trasladarse en seguida a París de 1914 a 1917, fecha en que regresó como participante activo en la revolución de Octubre. Cf. Sobre la relación de Trotsky con el psicoanálisis véase mi libro Psicoanálisis y marxismo, México, UAMX, 1987. 

[12] Sobre la cuestión del fenómeno de los honorarios en la clínica psicoanalítica véase mi artículo “El dinero y el psicoanálisis”, Imagen Psicoanalítica, #2, 1993, pp. 35-44.

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