FREUD Y EL INCONSCIENTE COMO ESCRITURA

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FREUD Y EL INCONSCIENTE COMO ESCRITURA 

Psic. Pablo Cúneo

    El psicoanálisis nació como una terapéutica enfrentada a las afecciones neuróticas, la histeria en primer término, para terminar por impactar en todo el ámbito de la cultura cambiando la forma en que el Hombre se ve a sí mismo.

     El sueño fue una de las primeras producciones psíquicas con las que Freud se topó en su clínica. Fue en 1895 cuando empezó a interesarse por ellos a partir del relato que sus pacientes comenzaron a realizarle por iniciativa propia. Su libro ya clásico La interpretación de los sueños fue editado en 1899 pero llevó la fecha de 1900 para marcar el inicio del nuevo siglo; el número de ejemplares vendidos durante los primeros años fue muy reducido, casi, podríamos decir, inversamente proporcional a su influencia posterior.

     Freud consideró que el análisis de los sueños era la “vía regia” para el acceso al inconsciente, cuyas leyes le permitió comprender. Abordó su análisis distinguiendo el contenido manifiesto del sueño al que llama contenido del sueño (es el sueño con sus imágenes tal como se nos aparece) y el contenido latente del mismo, dado este último por los pensamientos del sueño. Freud nos dice que ambos contenidos se nos presentan como dos lenguajes diferentes, o mejor dicho como dos modos de expresión diferente.

     Así en el capítulo 6 llamado El trabajo del sueño dice: “Pensamientos del sueño y contenido del sueño se nos presentan como dos figuraciones del mismo contenido en dos lenguajes diferentes; mejor dicho, el contenido del sueño se nos aparece como una transferencia de los pensamientos del sueño a otro modo de expresión, cuyos signos y leyes de articulación debemos aprender a discernir por vía de comparación entre el original y su traducción”

     Captó desde un principio que las imágenes del sueño no debían leerse como tales sino según su valor fonético, lo que lo llevó a considerar al sueño como una escritura similar a la de los jeroglíficos egipcios. El sueño apareció así para Freud como una escritura pre-alfabética a descifrar.

     Dirá en 1913 en El interés por el psicoanálisis: ”Si reparamos que los medios figurativos del sueño son principalmente imágenes visuales, y no palabras, nos parecerá mucho más adecuado comparar el sueño con un sistema de escritura que con una lengua. De hecho, la interpretación de un sueño es en un todo análoga al desciframiento de una escritura figural antigua, como los jeroglíficos antiguos”.

     Ello nos permite situar el nacimiento del psicoanálisis en un marco específico. El siglo XVIII conoció el descubrimiento por parte de la arqueología de pueblos y civilizaciones del Antiguo Oriente. Sus ciudades, monumentos y textos fueron encontrados y con ello un pasado olvidado cuyos rastros se encontraban ecos en la Biblia Hebrea. Ello trajo aparejado el estudio y desciframiento de escrituras antiguas, cuneiforme y jeroglífica y el acceso a las diferentes lenguas del Antiguo Oriente.

         Así en:

-1802 George Friedrich Grotenfed descifra la escritura cuneiforme persa;

– 1822 Jean-Françoise Champollion descifra los jeroglíficos egipcios;

– 1837 James Prinsep lo hace con la antigua escritura india;

– 1846 Henry Rawlinson en forma independiente descifra, a partir de la inscripción de Behistún, la escritura cuneiforme persa;

-1857 pedido por la Real Sociedad Asiática de Londres cuatro eruditos, Henry Rawlinson, William Talbot, Edward Hincks y Jules Oppert, sin saber uno del otro, descifran la escritura cuneiforme asiria;

 -1905 Thureau-Dagin confirma la existencia de una lengua no semita del Antiguo Oriente, la lengua de Sumer a través del desciframiento de su escritura cuneiforme;

 -1916  Alan Gardiner sienta las bases de la reconstrucción del origen del alfabeto al descifrar la antigua escritura canaanítica conocida como escritura proto-sinaítica.

       Cuando Freud en 1899 publica La interpretación de los sueños  viene a llenar ese vacío que va desde mediados del siglo XIX a principio del siglo XX  y que tiene como centro el desciframiento de las escrituras antiguas. La escritura que descubrió no está muerta como las otras que aparecen en monumentos de piedras o en papiros; por el contrario está viva desde los albores de los tiempos en cada sujeto humano, sin que hasta ahora -antes de Freud- supiéramos de ello. Y esa escritura nos habita no solo en la noche a través de los sueños sino también en el habla cotidiana.

     En la historia de la escritura tenemos diferentes momentos que van desde la pictografía pasando por la ideografía y de esta al signo con valor silábico, hasta llegar a la letra alfabética creada por los fenicios para representar los fonemas de su lengua.

 En la pictografía se trata del dibujo de un objeto que lo representa, si dibujo un círculo éste está en lugar del sol, ello es lo que significa; en la ideografía se agrega un signo para aclarar y especificar una idea más abstracta.

     Ahora bien, el paso siguiente supuso un cambio cualitativo y fue cuando el signo tomó valor silábico al introducir su valor fonético. El dibujo del círculo, ya no pasó a representar al objeto sol sino a la sílaba sol y para escribir soltero (imaginémoslo en español) se pasó a dibujar un sol y un tero. Esta es la escritura en rébus, es decir la representación de la palabra con figuras que están ahí para ser fonetizadas. Las escrituras pre-alfabéticas como la cuneiforme y la jeroglífica funcionaban así, teniendo algunos de esos signos también valores alfabéticos como es el caso de la escritura jeroglífica egipcia.

     Es aquí donde Freud pudo captar como el contenido manifiesto del sueño -tal como este se nos aparece en imágenes- debía ser leído como una escritura en rébus, donde la palabra es sustituida por una imagen para ser leída a través de su fonetización. Así por ejemplo una canoa que aparece en un sueño puede estar para que sea leída como acá no. Freud comprendió que tanto el chiste como el síntoma están estructurados de una manera similar.

     Preocupado para diferenciar que el sueño no debía ser comprendido como si fuera un código, es decir  como un diccionario, Freud dejó en un principio al simbolismo -al que llamó la simbólica- en un segundo plano. Este simbolismo universal ya no depende de la lengua hablada como ocurre con la escritura pre-alfabética (es solo en español que puedo hacer uso del círculo y de un dado para escribir soldado).  Fue  a partir de uno de sus discípulos más dotado en la comprensión simbólica -Wilhelm Stekel- que Freud pudo aunar ambos métodos de lectura para los sueños, tal como lo expuso en las diferentes ediciones en las que fue trabajando un libro que marcó un antes y un después en la aventura del conocimiento.

BIBLIOGRAFÍA

Freud, Sigmund: La interpretación de los sueños. Obras Completas. Amorrortu Editores. Tomo IV y V. Buenos Aires, 1979.

——————: El interés por el psicoanálisis. Obras Completas. Amorrortu Editores.

XII. Buenos Aires, 1980.

Senner, Wainer: Los orígenes de la escritura. Siglo Veintiuno Editores. México, 1992.

 

Psicólogo egresado de la Universidad de la República, se dedica al psicoanálisis. Trabajó en el Hospital Psiquiátrico Musto.  Miembro del Equipo Salud Mental ASSE del Centro de Salud Dr. Enrique Claveaux.  Dictó cursos de Seminarios en AUDEPP sobre la Escritura del inconsciente. Ha publicado varios artículos en relación al psicoanálisis, la cultura y el pensamiento judío en diferentes publicaciones nacionales e internacionales.

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