¡SOY UN COLONO! ¡VIVO EN SAMARIA! Mapam?

¡SOY UN COLONO! ¡VIVO EN SAMARIA!

Según la leyenda, hace 5779 años, en Rosh Hashaná, se “creó” en mundo, pero siendo un poco más terrenal, en Rosh Hashaná de 1953, también se fundó Metzer, el kibutz en el cual vivo junto a mi familia y amigos.

Aunque hoy parezca mentira, la prensa israelí tituló entonces el evento “El Kibutz Metzer se asentó en Samaria” (foto); no se “fundó” ni se “creó” ni se “estableció”: se “ASENTÓ”; tal cual. Y tampoco en el Consejo Regional Menashé ni en la zona del Wadi Ara; no, no: en SAMARIA. Más claro, agua.

En nuestro archivo no encontramos que dicho acontecimiento de aquel 8 de septiembre haya sido algo trascendente a nivel mundial. La ONU no condenó a Israel por ampliar la colonización de asentamientos judíos en una zona de Samaria densamente poblada por árabes. Tampoco lo hicieron EE.UU, la Unión Soviética, China, ningún país de Europa ni del mundo. Ninguna fundación pro-palestina llamó a promover un boicot político-económico-cultural contra Israel por dicho suceso.

Seamos sinceros: con Europa recuperándose de la Segunda Guerra Mundial y EE.UU sangrando en la Guerra de Corea, ¿quién se iba a fijar en que unos cuantos jóvenes idealistas de Hashomer Hatzair (smolanim), con apenas 22 años y llegados de Argentina, se establecieron en una colina de Samaria, en la frontera con Jordania (Metzer en hebreo = frontera), bajo la guardia atenta de la Legión Hachemita, lejos de todo lo que en ese momento era considerado civilización?

¿Qué pasó entonces que nadie se quejó? Muy simple: Metzer nunca fue un “asentamiento” ilegal; el Gobierno hebreo de Ben Gurión decidió su creación. El kibutz fue fundado del lado israelí de la “Línea Verde”, la línea de armisticio determinada por las partes en conflicto al final de la guerra de 1948-49 y aprobada por la ONU.

Cabe destacar que esos argentinos-judíos-idealistas que se “asentaron” en dicha colina desolada – y que no eran sobrevivientes de la Shoá ni huían de las calamidades económicas de ningún “Corralito” -, establecieron de inmediato relaciones de mutua convivencia con todas las localidades árabes de la zona, grandes y pequeñas, que se conservan y se desarrollan hasta la fecha, y que son un verdadero modelo a seguir en caso de que israelíes y palestinos pretendan llegar alguna vez a un acuerdo definitivo de paz.

En lo que a mí respecta, tengo malas noticias para aquellos que no comparten mis ideas, niegan el diálogo y apelan directamente a ofensas personales o agresiones verbales del tipo de “traidor”, “vendepatria” o “¿por qué no te vas a vivir con ellos?, entre muchas otras más obscenas.

Pues bien queridos opositores – la mayoría de los cuales no pisó jamás una aldea árabe -, sepan que no hay necesidad de enviarme a ningún otro lado: Hace 51 años que vivo en un “asentamiento” legal en “Samaria”.

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