Esteban Valenti se retira del F A

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Valenti: hay que destornillar y construir

 (UYPRESS) – Entrevista con Esteban Valenti, sobre la formación de un nuevo grupo político fuera del Frente Amplio y de otros partidos.

Militante político desde hace 56 años, ex dirigente del Partido Comunista hasta 1990, responsable de la comunicación de importantes campañas electorales que llevaron a Tabaré Vázquez a la Intendencia y a la Presidencia de la República y otras realizadas en Paraguay y Argentina, periodista y escritor, luego de una larga etapa de críticas al gobierno y al Frente Amplio este fin de semana anunció que se propone formar un nuevo grupo político.

¿No cree que ya hay demasiados grupos políticos?

Si y sobre todo en el Frente Amplio. Pero el alto número de ciudadanos indignados, indecisos y desinteresados en la política demuestra que existen vacíos importantes.

¿Y el grupo que piensan formar podrá llenar esos vacíos?

No lo sé, pero si no lo intentamos nunca lo sabremos. Para formar un grupo político tiene que haber una causa, una base que sea algo más que disputar cargos y poder. Y yo creo que esas causas sobran.

Los indignados somos muchos, demasiados para la salud de la democracia uruguaya. Indignados con un sistema político que no demuestra estar a la altura de los problemas que enfrenta el país y que se agravarán.

Indignados porque los grandes partidos tratan los temas morales y de ética con el criterio de que todos en el mismo barro, se lavan las culpas. No queremos optar entre Sendic y De León, Blas o Sanabria y una larga lista. La opción en política y en moral entre el mal menor, es el peor daño que le podemos hacer al país. Envilece la política.

Estamos indignados porque desde el gobierno, en parte porque se perdió todo el impulso del primer gobierno del FA y en segundo lugar porque inventaron hacer la plancha en un sillón del poder, el país administra nuevamente su decadencia, en la producción, en la seguridad, en la educación y en algo que lo resume todo, la credibilidad del futuro del Uruguay.

De la larga lista de indignaciones, cada uno tiene la suya, yo voy a agregar que hay un sector de frenteamplistas que estamos indignados de cómo ha sido copado el FA, desequilibrado y desvirtuado el sentido seregnista, original del Frente desde su fundación y su resistencia contra la dictadura.

No es fue una decisión fácil, ni indolora. Hay muchos, muchos compañeros que quiero y que siguen y seguirán en el FA y es un largo periodo de mi vida. No es fácil.

¿Por qué ud cree que ha sido desvirtuado el Frente Amplio?

Ha sido copado y es copado cada día más por el MPP-MLN y sus aliados el G8 incluyendo el actual Partido Comunista, que no tienen absolutamente nada que ver con el seregnismo, en ningún sentido. Ni político, ni ideológico, ni programático y menos moral.

Y en segundo lugar porque el FA ha perdido totalmente el equilibrio que siempre lo identificó, las fuerzas que en su momento se llamaron al pensamiento de Seregni están en caída libre y aceptan imposiciones y negocian posiciones para sobrevivir. Eso ya no es el Frente Amplio.

Eso no quiere decir que no haya miles y miles de personas que siguen creyendo en el FA, con honestidad y con esfuerzo. Pero nosotros no estamos dispuestos a decorar este copamiento del Frente.

Ese copamiento, más la caída estrepitosa del apoyo al gobierno, la última encuesta de anoche de Equipos le dio un apoyo al presidente Vázquez del 25% con un rechazo del 51%, nunca se había dado antes en gobiernos del FA. Pero también marcha un descontento generalizado con el mundo político. Me incluyo. Ese es nuestro gran reto, ganarle a la desidia, al desprestigio general de la política, al enojo y la indignación, no creyéndose los dueños de ese espacio.

Ahora si veamos el penúltimo episodio, la vice presidencia para Mujica. Una forma más de mentirnos a todos los uruguayos. ¿Quién se cree que gobernará con Mujica de vice y con mayoría amplia del G8 en los parlamentarios del FA? Eso también desprestigia al FA y a toda la política nacional.

¿Pero puede ganar Daniel Mártinez la interna?

No cambiaría substancialmente, estaría totalmente rodeado por el G8, es decir por el MPP y hay que dejar de pensar en los sillones y volver a ser de izquierda y pensar en la gente, en los uruguayos y por eso hay que ver los méritos y las trayectorias de los candidatos en esa perspectiva.

¿A qué se refiere?

Mártinez no tuvo absolutamente nada que ver con las inmoralidades de ANCAP, y eso debe quedar claro, pero si con la formación de una estructura enferma, sin profesionales adecuados o con directores inadecuados que le permitió a Sendic y Coya hundir a ANCAP. Y por otro lado para ser presidente hay que demostrar en su trayectoria como gobernante en ANCAP en el Ministerio de Industria (que debía controlar ANCAP) y en la Intendencia de Montevideo, ¿cuál ha sido su trayectoria y sus resultados, sobre todo su capacidad de proponernos ideas, proyectos, impulsos, con profundidad y solidez?

¿Esa trayectoria demuestra que puede afrontar los nuevos y complejos problemas que tiene el país? De los otros candidatos, no hablo porque no tienen ninguna opción.

¿Solo con indignación parece un poco restringido el horizonte de un nuevo grupo?

Depende. Muchos grupos y partidos en la historia se han formado a partir de grandes broncas. Pero en realidad nosotros no solo estamos indignados, queremos construir otra cosa, queremos romper con un esquema muy dañino para la política uruguaya. El bipartidismo. Antes funcionó con blancos y colorados y ahora con Frente Amplio de un lado y blancos y colorados del otro. Ese esquema empobrece la política y nos lleva a esa triste opción de elegir al menor malo, que siempre resulta malo para el país.

Nosotros para proponernos, para arriesgarnos a formar algo nuevo, a la intemperie, es porque somos optimistas, porque vale la pena construir y además que para terminar de destornillar a unos cuantos que se consideran eternos del poder, hay que formar, proponer, tener ideas y demostrar que hay otras posibilidades y otros impulsos para cambiar el país. Y el Uruguay tiene que seguir cambiando, con otros ritmos y otra profundidad.

La indignación viene un poco antes de cambio. Y eso es lo que debemos hacer.

¿Ustedes creen que en tan poco tiempo, van a poder pelear contra grandes aparatos políticos?

Yo le podría responder con lo de siempre, si no se arriesga, nunca se sabe. Pero voy a ir más allá, si no se arriesga la señal que le estamos dando los que queremos la política, es que hay que resignarse.

Por otro lado estamos trabajando en la idea, depende de la gente que esté dispuesta a jugarse. Esto no se forma por mandato superior. Nuestro gran adversario es el desinterés en la política.

Les recuerdo que no se resignaron los que rompieron el viejo bipartidismo que parecía eterno, no se resignaron los que qué en cualquier parte del mundo y en diferentes épocas no aceptan las injusticias, las desigualdades que no surgen de las capacidades, los que no aceptan los privilegios, los que en la historia no aceptaron la fatalidad de los grandes poderes dominantes, que hoy en el mundo son más fuertes que nunca.

También con ellos estamos indignados y queremos desde este pequeño país, aportar un grano de ideas, de debates, de rebeldía.

Es cierto, no tenemos aparato, ni medios para pelear, pero las campañas electorales han cambiado y la sociedad uruguaya ha cambiado. Veamos cuánto han cambiado.

Lo que tenemos claro es que esos grandes aparatos, hoy en su mayoría y en particular en el caso del Frente Amplio, están formados por funcionarios, que por ejemplo ni siquiera han tratado en el Plenario el pronunciamiento del Tribunal de Conducta Política los informes sobre Raúl Sendic y Leonardo De León.

Hay una pregunta que me atormenta cada día más ¿Por qué no tratan esos casos, sobre todo el de ex vicepresidente? Es una pregunta que se deberían hacer todos los frenteamplistas.

Pero sigue siendo un poco restringido el proyecto.

Es cierto, nos falta un soporte de ideas políticas, programáticas, sobre la producción nacional, sobre la educación, sobre la seguridad, sobre las políticas sociales, sobre las relaciones internacionales, sobre el valor del trabajo, sobre el medio ambiente, sobre la moral pública, y como síntesis sobre el avance permanente de la democracia y los derechos ciudadanos y humanos. Pero somos ambiciosos, en la sociedad uruguaya hay muchas capacidades desperdiciadas.

No queremos tener el monopolio de la verdad. Queremos combinar sociedad y política adecuadamente.

Hay que construir un relato, un nuevo gran viaje nacional. Nosotros no pretendemos hacerlos solos, pero no vemos a en la cabeza de los grandes partidos trabajando en esa dirección.

Hay que tener en cuenta que Uruguay se construyó sobre seis grandes relatos, que nos dieron identidad.

El relato artiguista. No hay ningún relato independentista tan avanzado, tan revolucionario como el de Artigas en toda América. En todo caso la Constitución de los Estados Unidos. Desafío a que alguien me muestre un relato en esa época de América Latina, igual de avanzando que el de Artigas. No hay.

El segundo gran relato nacional, es José Pedro Varela, el gran constructor de la escuela pública y de la educación como fuerza emancipadora y democratizadora. Uno de los fracasos más dolorosos para el Frente Amplio.

El tercer relato es José Batlle y Ordoñez, su proyecto democrático, productivo, sus leyes sociales, y la construcción del estado del bienestar como nadie lo hizo en América Latina en aquellos tiempos e incluso después. Nos llevó hasta la mitad del siglo y luego vino la gran decadencia que comenzó en los 50.

El cuarto relato, que marcó el fin de una era, fue el fútbol, el Maracaná, que sin embargo resurge cada tanto y tiene vida propia. No es fútbol, es identidad nacional.

El quinto relato, es el wilsonismo. Wilson Ferreira Aldunate fue un gran accidente positivo en el Partido Nacional, un partido conservador que tuvo una gran isla de avanzada, democrática y progresista. Hoy nuestro compromiso con usted. es revolucionario.

Y el sexto relato fue el seregnismo, la fundación del FA, su resistencia heroica a la dictadura, su salida de una década de cárcel con un mensaje patriótico y, toda su trayectoria. Hoy ese relato ha sido sepultado, ni el MPP, ni el G8 ni el actual PCU tienen nada que ver con Seregni. Y lo demuestran.

Tomemos un ejemplo emblemático. El general Seregni no aceptó recibir a Hugo Chávez por golpista y hoy Nicolás Maduro y su mafia son una referencia para muchos grupos del FA, como lo fueron los Kirschner y lo siguen siendo. Eso es enterrar al seregnismo y al verdadero frenteamplismo.

Yo con esa visión no tengo nada que ver, y lo vengo sosteniendo desde hace mucho tiempo.

¿Y Mujica?

No, ese no es un relato, o en todo caso es tan parcial y deformado sobre la historia verdadera de este país, que nunca puede ser un relato. Es un conjunto de twitt, novedosos, inteligentes, pero algunos muy peligrosos, sobre la delincuencia, y los burgueses apurados, para citar el último o sobre el trabajo y los bosquimanos.

¿Y ustedes se proponen construir un séptimo relato nacional?

No, no somos tan ilusos y desproporcionados. Sabemos que el Uruguay, en medio de dos gigantes en profunda crisis política, económica, moral, etc. necesita reafirmar más que nunca su identidad y eso no se hace solo con comercio y aranceles, sino con un relato colectivo, apelando a lo mejor que existe en el país. Y eso es posible, apelar a una nueva construcción de cambios con los mejores talentos, pensadores y constructores nacionales. Sin monopolios, como los que existieron durante muchas décadas.

Si nos metimos en este baile y dejamos solo la dureza y acidez de las críticas es porque la política para la mayoría de los países es fundamental, pero para el Uruguay es vital.

¿Pero al entrar en el poder, usted también se atornillará?

No confundamos, yo no voy a ser candidato a nada, solo a la convención nacional del grupo que formemos, para ser coherente y no comprometerme, no voy a ocupar ningún cargo. Eso no quiere decir que no valoré la necesidad de compañeros que los ocupen, los más capaces, los más preparados y no los mejor sectorizados y palanqueados.

¿Y esto no será una muestra de su ego?

Si yo me presentara como el ejemplo de la modestia, no creo que sería muy creíble. Ni para mi. Pero en este caso, es lo contrario, podría estar tan cómodo escribiendo y criticando y creciendo el número de mis lectores todas las semanas y sin embargo me arriesgo y me la juego. Eso no ayuda al ego, se los puedo asegurar.

¿Irán solos o como se habla terminarán aliados con el Partido Independiente?

Primero tenemos que formar el grupo, darle contenidos, elaborar en conjunto muchas cosas, entre ellas la política de alianzas, no queremos empezar al revés. Y sobre todo eso lo decidirán los que se integren a este nuevo grupo, no voy a decidirlo yo.

El Partido Independiente tiene una ventaja, no estuvo comprometido con ninguno de los procesos de inmoralidades, pero por otro lado, yo personalmente lo veo demasiado pegado al resto de la oposición, de la que estoy muy distante. Pero cuando se hace política, no se puede pretender el monopolio de la pureza y del acierto, hay que buscar construir alternativas.

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