Isaac Newton y el judaísmo por B. Gordon

Isaac Newton fue uno de los más grandes científicos de todas las épocas. Algunos de sus descubrimientos más destacados incluyen las leyes ópticas, las tres leyes del movimiento, la ley de gravedad y el cálculo. Él también es famoso por su Principia Mathematica, la obra científica más leída de todos los tiempos, en donde explica los movimientos de los planetas en un simple sistema matemático. Newton nació en una era que abrazó el racionalismo y rechazó la autoridad religiosa, y fue considerado un héroe de su época. Sin embargo, la reciente difusión de los manuscritos personales de Newton desafía todas las suposiciones habituales sobre su verdadera identidad.

Las creencias privadas de Newton

Las creencias privadas de Newton se mantuvieron fuera del radar durante cientos de años, quizás debido a su recepción poco favorable. El libro de Bernard Cohen, “Franklin y Newton”, analiza lo que ocurrió la primera vez que los científicos descubrieron los manuscritos personales de Newton. Él cita a John Maynard Keynes, el gran economista británico: “Luego de su fallecimiento en 1727, se descubrió en su habitación una gran caja de papeles poco comunes. Le pidieron al obispo Samuel Horsley (quien también era un científico) inspeccionar la caja con el objetivo de publicar su contenido. Él se horrorizó ante el contenido y cerró la caja”. La reciente revelación de los manuscritos privados de Newton reveló que estaba muy lejos de ser el racionalista arquetípico que originalmente todos supusieron.

Una página del manuscrito de Newton donde se ve la plegaria en hebreo: “Bendito sea Su Nombre para toda la eternidad”.

Tras haber estado escondidos durante 200 años, finalmente los manuscritos de Newton fueron subastados en 1936. La mayoría fueron comprados por Keynes, la familia Babson de los Estados Unidos y el profesor israelí Abraham Shalom Iehudá, quienes los donaron a bibliotecas universitarias de todo el mundo. Estos manuscritos sólo fueron accesibles al público durante los últimos 25 años.

Los “extraños” intereses de Newton

No sorprende que tanto los científicos cristianos como los laicos que originalmente reverenciaron a Newton sintieran poco incentivo por publicitar sus hallazgos. Los manuscritos de Newton revelan que él tenía un profundo interés por la “arcaica” sabiduría judía. El conocimiento que tenía Newton del pensamiento judío no era superficial. Él se refiere a obras rabínicas tales como la versión en arameo de Ester, Vaikrá Rabá, los comentarios de Saadia HaGaón, Ibn Ezra, Rashi, Sifra, Rav Aharón ibn Jaim, Seder Maamadot (sobre los sacrificios diarios), Bartenura y pasajes talmúdicos del Talmud de Babilonia y del Talmud Ierushalmi en Latín. Uno de los manuscritos de Newton se titula: “Sobre Maimónides”, y allí cita en latín traducciones de la obra Mishné Torá del Rambam.(1)

Pero el contenido de las notas de Newton no debería ser tan sorprendente teniendo en cuenta la colección de obras que había en su biblioteca. Newton tenía allí cinco de los ensayos de Maimónides.(2) También poseía un comentario en latín sobre Maimónides con referencias a Moré Nevujim, La Guía de los Perplejos, la obra del Rambam que reconcilia la Torá con la ciencia y la filosofía. Al parecer, esta obra en particular tuvo un significativo impacto sobre la filosofía de Newton. La armonía entre la Escritura y la ciencia era un tema subyacente a lo largo de muchas obras de Newton, y un medio a través del cual él llevó adelante sus emprendimientos teológicos y científicos.(3)

Las creencias de Newton finalmente reveladas

Maynard Keynes, el erudito que estudió los manuscritos de Newton, resumió sus descubrimientos en honor al 300 aniversario del fallecimiento de Newton. Keynes explicó que las creencias de Newton se vieron influenciadas por la filosofía de Maimónides. Keynes describe a Newton como “un monoteísta judaico de la escuela de Maimónides”. De hecho, en su obra Principia, Newton rechazó el concepto de la deidad por una creencia que refleja de cerca el concepto judío monoteísta de Dios. (Newton incluso cita un elemento de las enseñanzas de Maimónides: que sólo se puede aprender de Dios de forma indirecta, a través de Sus actos y de Su dominio).(4)

Escritos teológicos de Newton en la Biblioteca Nacional de Israel en Jerusalem, Octubre 2014. (Foto: AP Photo/Sebastián Scheiner)

La tendencia de Newton no se limitaba a la esfera intelectual, y al parecer él cumplió con los siete mandamientos de los hijos de Noaj que la Torá dio a los no judíos. Citando sus propias palabras en Manuscritos Teológicos: “Aunque los preceptos de Noaj no son tan perfectos como la religión de la Escritura, son suficientes para lograr la salvación… De hecho, (como enseñaron los Rabinos), los judíos han admitido dentro de sus portones a paganos que aceptaron los preceptos de Noaj sin haberse convertido a la Ley de Moshé”. Newton afirmó que el mandamiento que prohíbe comer “la carne” o “la sangre de los animales (vivos)” se debe “a que esta religión obliga a los hombres a ser misericordiosos incluso hacia las bestias salvajes”.(5)

Las obras científicas de Newton y Maimónides

Lo que debe haber molestado a los científicos más que las creencias y las prácticas privadas de Newton puede haber sido la forma en que él aplicó estas creencias a sus estudios teológicos y científicos. Los paralelos entre la filosofía de Newton y las enseñanzas de Maimónides están entrelazados en sus manuscritos. Por ejemplo, Newton utilizó las “Leyes de santificación de la luna nueva” de Maimónides en sus notas sobre “consideraciones respecto a la rectificación del calendario juliano”.

Newton estudió las medidas del Templo de Salomón y del Tercer Templo para llegar a un mayor entendimiento de las dimensiones de la tierra. Él entendió que el Templo era un microcosmos de la tierra y “revelaba las obras de Dios”, el mejor arquitecto del mundo.(6)

Con este fin, Newton citó extractos de la traducción al latín de Maimónides, De culto divino, donde explica las medidas del Templo.(7) Newton también se dedicó a estudiar el codo judío o amá (la medida utilizada en la construcción del Templo, del Tabernáculo y sus utensilios) y las medidas de la Gran Pirámide de Guiza, que él creía que derivaba del codo judío. No estaba simplemente jugando con las matemáticas; la exactitud de su análisis de la circunferencia de la tierra y su teoría de la gravedad dependieron de estos hallazgos. Él registró sus cálculos sobre el codo judío en su obra Una disertación sobre el codo sagrado de los judíos y el codo de diversas naciones.(8)

Muchos científicos cuyos sentimientos son mucho menos que favorables hacia las creencias de Newton y su método de estudio lo consideran un tonto que incursionó en el misticismo y la pseudociencia. En respuesta a los críticos, John Maynard Keynes escribió: “Hubo un método extremo en su locura… Todas sus obras no publicadas… están marcadas por un estudio cuidadoso, un método exacto y una extrema sobriedad en las afirmaciones. Ellas (sus obras controversiales) fueron escritas casi en su totalidad durante los mismos 25 años de sus estudios matemáticos”.(9)

Gran parte de la vida privada de Newton, así como algunos de los borradores de sus obras científicas, siguen estando ocultos a nuestros ojos. Quizás no es sorprendente que él ocultara su verdadera identidad y sus medios de estudio al público. Probablemente lo hubieran condenado al ostracismo y sus descubrimientos científicos hubieran sido descartados de inmediato. Sarah Dry, autora de Los manuscritos de Newton, señala que ciertos espacios vacíos en su borrador original de Principia sugieren que él los ocultó deliberadamente. Dry afirma: “Se debe a que Newton no quería que la gente supiera cómo había llegado a ese entendimiento. Yo creo que esto puede tener relación con sus creencias religiosas”.

Los extraordinarios descubrimientos de Newton lo distinguen como una de las mayores influencias científicas de todos los tiempos. Quizás ahora podemos agregar su intento de reconciliar la antigua Escritura con la ciencia como otro logro singular, aunque no suficientemente valorado, de Isaac Newton.


Notas:

(1) Newton, Maimonides, and Esoteric Knowledge, Faur Jose, Cross Currents, http://moreshetsepharad.org/media/Newton_Mathematics_and_Esoteric_Knowledge.pdf
(2) Essays on the Context, Nature and Influence of Isaac Newton’s Theology, por James E.Force y Richard H. Popkins, Kulwar Academic publishers, página 3
(3) Newton, Maimonides, and Esoteric Knowledge
(4) Essays on the Context, Nature, and Influence of Isaac Newton’s Theology, página 4
(5) Newton, Maimonides, and Esoteric Knowledge
(6) Isaac Newton’s Temple of Solomon and His Reconstruction of the Sacred Cubit, Tessa Morrison, Springer Science and Business Media, página 36
(7) Judaism in the Theology of Sir Isaac Newton, Matt Goldish, Springer Netherlands, https://archive.org/details/springer_10.1007-978-94-017-2014-4
(8) The Newton you Never Knew. Ver también nota al pie 6

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